Fotografiar el negro


Figura 1

En la Figura 1 se muestra la imagen de una cámara Kanham DLC45. Con excepción de las piezas cromadas, algunas cifras blancas y el coloreado anti-reflectante de las lentes del objetivo, el resto es metal pintado en negro semi-mate además del símil cuero del fuelle, también negro.

En fotografía de objeto nos vemos a menudo enfrentados al reto de fotografiar objetos negros. Si fotografiar es escribir con luz, resulta evidente que siempre necesitamos luz que provenga del objeto o escena para sensibilizar el material sensible, sea éste película o sensor electrónico. Esta luz debe estar además relacionada con las propiedades fundamentales del objeto: forma, color, textura y volumen.

La luz que llega a los objetos, natural o artificial, puede comportarse de diversas formas en función de las propiedades de éstos. Así esta luz puede ser reflejada, absorbida o transmitida. En fotografía, la luz que llega a la cámara procedente del objeto pertenece al primer o al último caso; se trata de luz reflejada por las superficies del objeto o transmitida a su través en el caso de los objetos transparentes y/o translúcidos.

Dejando para otra ocasión el comentario sobre los objetos transparentes y translúcidos, los objetos opacos que fotografiamos provocan mezclas de los efectos descritos. Si bien absorben una parte de la luz que les llega, reflejan otra fracción de ésta. Esta fracción reflejada define lo que denominamos tono (claro u oscuro) y color. Depende esencialmente del tipo de luz que le llega y de las propiedades del material que lo configura. La fotografía es pues, por lo que respecta a la iluminación, un ejercicio de control de la fracción de luz reflejada.

Analicemos ahora el caso particular de los objetos negros. Si decimos que son de color negro es porque reflejan muy poca de la luz que reciben y esta poca reflexión es además equitativa para las distintas regiones del espectro visible. De hecho, un objeto perfectamente negro, el cuerpo negro, nos resultaría invisible al no reflejar ninguna fracción del espectro visible. Los objetos que aún siendo negros, son visibles, deben forzosamente reflejar una fracción de la luz que les llega que es la que nos permite detectarlos visualmente.

Esta fracción de luz reflejada por los objetos negros (oscuros o muy oscuros) es nuestra oportunidad para registrarlos en una imagen. La cantidad de luz por ellos reflejada es muy pequeña y por lo tanto, debe tratarse con sumo cuidado para hacerla favorable al registro de la imagen. Por otra parte y al igual que con cualquier tipo de objeto, para fotografiar objetos muy oscuros debemos analizar como es la mínima reflexión que provoca: especular o difusa.

Una buena parte de los objetos que en lenguaje coloquial se califican de negros, plásticos y materiales pintados, están formados por materiales preferentemente especulares; es decir, reflejan una pequeña fracción de la luz que reciben en una dirección muy precisa que depende fundamentalmente de dos parámetros: la dirección del rayo de luz que les llega y el ángulo de incidencia de éste en la superficie del material. Así los materiales más lisos (más especulares) provocan haces de luz reflejada con rayos más paralelos entre sí, mientras que los más rugosos o texturados (más difusores) reflejan rayos en múltiples direcciones.

La especularidad, por otra parte, se distingue por la facilidad de delatar el tipo de fuente de iluminación. Es decir, si un objeto es muy especular, la luz que refleja lo hace bajo unas condiciones regidas por la ley de la reflexión. La ley de la reflexión establece que el ángulo de salida del rayo reflejado en la superficie del objeto es igual al ángulo de incidencia en su superficie; estos ángulos se miden en relación al plano de la superficie para los objetos planos y a la tangente en el punto de incidencia para las superficies curvadas.

En este caso, el metal pintado de la cámara es liso pero la pintura semi-mate se comporta con un cierto grado de difusión. Este carácter difusor se detecta fácilmente porque porciones relativamente grandes del material presentan un valor de gris constante a pesar de estar posicionadas en lugares con un ángulo distinto respecto del punto de vista de la toma. Observar en este sentido el aspecto de la sección en X de los dos raíles de la cámara en la parte baja frontal (Figura 1).

En una caso en el que lo que se aprovecha fundamentalmente es la reflexión de la fuente de iluminación sobre el objeto, la posición de la misma respecto del eje de toma y sus propiedades y tamaño son fundamentales para conseguir el efecto deseado. Si convenimos que el objeto está pintado con la misma pintura en todas sus piezas, esta falta de diversidad acarrea problemas de descripción de sus formas y complejidad mecánica. El caso del ejemplo es esencialmente un cubo negro del que vemos dos lados contiguos. El de la izquierda contiene el objetivo, el obturador, la placa de soporte del conjunto y las secciones en X de los raíles de enfoque. El lado de la derecha contiene los montantes de objetivo (en primer término), de película (detrás y perforado), los laterales de los raíles de enfoque de la parte baja y los pliegues del fuelle.

Como puede observarse, la iluminación produce más especularidad en el lado derecho que en el izquierdo; el valor de gris del metal pintado es mucho más claro en la parte derecha que en el frontal de la cámara. Esta descompensación ayuda a la descripción de los elementos mecánicos, sobre todo en la parte baja de la cámara al tiempo que realza la presencia del objetivo sobre un fondo más oscuro. La volumetría del conjunto queda bien definida por el matiz que toman las superficies según se hallen orientadas hacia una lado u otro del eje central del punto de vista.

Figura 2. Esquema de iluminación con las luminarias F1 y F2 y los difusores textiles D1 y D2. Se indican asimismo los rayos incidentes (I1, I2, I3 y I4) y reflejados (R1, R2, R3 y R4) en los extremos de los planos principales, frontal y lateral, del objeto observado desde el punto de vista PV.

En la Figura 2 se muestra el esquema general de iluminación. Las luminarias F1 y F2 iluminan las respectivas zonas de los difusores textiles D1 y D2. Dichas zonas se corresponden con los rayos extremos de incidencia sobre los planos principales del objeto (I1, I2, I3 y I4) que una vez reflejados sobre su superficie (R1, R2, R3 y R4) convergen en el punto de vista PV de la cámara que realiza la toma. Lo que la cámara capta pues, es la luz reflejada por dichas superficies; dado que el objeto en sí mismo refleja muy poca luz, también introduce pocos cambios en el aspecto de la reflexión que no es otra cosa que la imagen de los respectivos difusores D1 y D2. Aunque de los respectivos difusores D1 y D2 salen rayos de luz en todas direcciones, en el esquema se señalan, para una mayor claridad de comprensión, sólo los que inciden en los extremos del plano del objeto en el lado correspondiente, que son en realidad los responsables de delimitar la zona del difusor que se corresponde con el reflejo sobre el objeto.

Para conseguir el efecto diferencial entre los planos frontal y lateral del objeto tal y como se observa en la Figura 1, debe controlarse el ángulo de incidencia del haz principal de las luminarias F1 y F2 con la superficie de los respectivos difusores D1 y D2. En el caso de la luminaria F1, su haz principal incide sobre el difusor D1 con un ángulo que sigue la dirección marcada por los rayos de incidencia sobre el objeto I1 e I2. Ello provoca que la mayoría de la luz se refleja en las trayectorias R1 y R2 que convergen en el punto de vista PV. El valor de gris de las superficies laterales de la cámara es por lo tanto, alto.

En el caso de la luminaria F2, por contra, su haz principal no incide sobre el difusor D2 con una dirección similar a los rayos extremos I3 e I4 por lo que su efecto de reflexión es menor que en el caso anterior. Ello provoca valores de gris más bajos en las superficies frontales de la cámara (Figura 1) además de degradados que proceden del degradado de iluminación sobre el difusor D2. Esta distribución no uniforme de la iluminación sobre el difusor D2 es además importante en este caso para lograr el degradado de luminosidad sobre las superficies de las lentes del objetivo (Figura 3).

Figura 3. Reflejos del difusor D2 sobre la superficie de las lentes del objetivo en los que se aprecia el degradado de la iluminación sobre el mismo.

En la Figura 3 se muestra el detalle de los reflejos sobre la superficie de las lentes del objetivo. Como ya se ha explicado, el degradado de iluminación proviene de la posición de la luminaria F2 respecto del difusor D2 y del conjunto del objeto, todo ello considerado desde el punto de vista PV de la cámara que realiza la toma. La zona sin reflejos que permite observar el solapamiento de las láminas  del obturador central cerrado, se corresponde con el extremo inferior del difusor D2 en las Figuras 2 y 4 y la zona donde se halla la cámara de toma. En la Figura 4 se muestra el detalle del esquema de iluminación para el caso particular de la superficie curvada del objetivo.

Figura 4. Esquema de iluminación en el que se ha omitido la luminaria F1 de la Figura 2 y donde se detalla el comportamiento de la superficie del objetivo (L) de la cámara a fotografiar respecto de la luminaria F2, el difusor D2 y el espacio circundante, incluido el de la posición de la cámara de toma (Nota: la escala de los respectivos objetos se ha falseado para facilitar la comprensión de la geometría implicada así como para poder mostrar las tangentes t1 y t2 en los puntos de incidencia que determinan a su vez los rayos reflejados).

En la Figura 4 se muestra como para la superficie curvada del objetivo (L), los rayos de incidencia extremos que son susceptibles de provocar reflexiones visibles desde el punto de vista PV (I1 e I2), delimitan una zona mucho más amplia que en el caso de considerar solamente las superficies planas del objeto en el plano frontal. Si se pretende dejar visible el obturador del objetivo a través de la parte derecha de sus lentes (Figura 3), debe mantenerse oscuro, sin iluminar, el extremo del difusor D2 más cercano a la cámara de toma así como la propia cámara, el trípode que la soporta y todo el espacio circundante; aquello que no reciba suficiente iluminación en relación al diafragma de exposición, no será tampoco visible como reflejo en el cristal del objetivo.

En este último sentido, si la configuración de las diferentes superficies reflectantes (metal, cristal, etc.) se hallan dispuestas de forma que generan conflictos de iluminación, cabe plantearse el realizar varias tomas con distintos esquemas de iluminación para proceder a su fusión mediante procesado posterior de las imágenes. Otros factores que contribuyen a crear matices en la iluminación de las dos superficies principales, frontal y lateral en este caso, son la intensidad de cada luminaria y la distancia a los respectivos difusores. Una mayor distancia al difusor conlleva una mayor uniformidad de iluminación sobre el mismo, que se traduce en unos reflejos más homogéneos sobre el objeto. El acercamiento de la fuente de iluminación al difusor delata la falta de uniformidad de las luminarias (haz central más fall off lateral)  y provoca  degradados sobre el difusor que en consecuencia, se detectan en los respectivos reflejos sobre el objeto.

Figura 5. La imagen muestra la mejora de visibilidad de bordes aplicada a las cifras y pequeños detalles del objeto así como del suavizado de los reflejos coloreados del objetivo (comparar con la Figura 3).

En la Figura 5 se muestra el acabado final de la imagen consistente en una mejora de la visibilidad de bordes localizada en los pequeños detalles como las cifras y perfiles metálicos así como un suavizado de la superficie de las lentes del objetivo que muestra el cristal más limpio y homogéneo.

Una última consideración importante no sólo en el caso de los objetos negros, sino de cualquier toma basada en las propiedades especulares de los materiales, estriba en la hecho de que las decisiones sobre la disposición de las luminarias y difusores en relación al objeto a fotografiar deben tomarse sólo si se ha fijado previamente el punto de vista de la cámara. Como puede comprobarse en las Figuras 2 y 4, un ligero cambio en la posición del punto de vista PV supondría importantes cambios en la geometría de los rayos de incidencia y reflexión implicados.

Finalmente, las notaciones utilizadas en el texto tales como lejos, cerca, grande y/o pequeño deben tomarse en consideración sólo en relación al tamaño del objeto a fotografiar. El esquema que se muestra en el ejemplo mediante la toma de una cámara fotográfica, resulta válido tanto para el caso de una pequeña joya como para la cabina de un camión, siempre que se respeten las proporciones y dimensiones debidas; estas magnitudes vienen determinadas, para cada caso, por el trazado de las respectivas trayectorias de incidencia y reflexión tomadas siempre desde el punto de vista de la cámara.

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Photographer & Photography teacher
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2 Responses to Fotografiar el negro

  1. Jaume says:

    Una llicò pràctica de reflexió i difusió de la llum.

  2. Pingback: © Copyright y Copycopia | carles mitjà

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