Internet, Relax y Concentración


Notes_iPadUn buen amigo me ha hecho llegar un texto aparecido en La Vanguardia titulado ¿Libertad o dependencia? escrito por Ramón Bayés. Por alguna razón que desconozco, no he encontrado el texto en la Hemeroteca de La Vanguardia y no puedo por lo tanto, publicar el enlace al mismo. De todos modos, transcribo el texto que recibí:

“Nicholas Carr, antiguo director del Harvard Business Review y experto en tecnología de la información, al darse cuenta de que su capacidad de concentración estaba disminuyendo empezó a preguntarse sí el fenómeno no podría deberse al hecho de pasar muchas horas frente al ordenador. El uso de internet -razonó Carr- “nos aleja de las formas de pensamiento que re­quieren reflexión y contemplación, nos convierte en seres más eficientes procesan­do información pero menos capaces de pro­fundizar en esa información y no sólo nos deshumaniza un poco sino que nos unifor­miza”. En otras palabras, “está erosionan­do la capacidad de controlar nuestros pensamientos y pensar de forma autónoma”.

En su opinión, el uso de internet, cuya utilidad es sin duda innegable en muchos aspectos, puede suponer, en cambio, un obstáculo para cristalizar ¡deas nuevas o profundizar en las antiguas: “Internet -en línea con el modelo propuesto por Skinner nos incita a buscar lo breve y lo rápido y nos aleja de la posibilidad de concen­trarnos en una sola cosa”. “Cuando abres un libro -señala igualmente Carr- te aislas de todo porque no hay nada más que sus páginas. Cuando enciendes el ordenador te llegan mensajes por todas partes; el orde­nador es una máquina de interrupciones constantes”.

Rafa Soto, director creativo de una agen­cia de publicidad, incide en !a misma críti­ca: “Con los avisos de correos electrónicos, SMS, Twitter, Facebook, las distracciones son continuas… Hace un par de años, yo leía 50 páginas seguidas, hoy no paso de tres antes de consultar el móvil, y lo mismo me pasa con la música- ¿Quién se estira en el sofá a escuchar un disco? Vas saltando de canción en canción mientras tuiteas. Somos bulímicos, consumimos, pero no disfrutamos”.

Ante esta premisa el consejo es simple: Para facilitar una acción creativa, aléjese de internet, del teléfono móvil, del iPod. Para en­contrar, por ejemplo, un buen objetivo de investigación o el argumento original para una novela, aléjese de internet, del teléfono móvil, del iPod. Reflexione lejos de los apa­ratos que tienen pilas o se enchufan, dé un paseo tranquilamente por el campo, charle sin prisas con algún amigo ante una taza de café, lleve consigo sólo un bloc y un lápiz. Créame, no lo demore. Como ha señalado Joseph Weinzembaum, profesor emérito del Instituto Tecnológico de Massachusetts: “El ser humano todavía puede apagar su ordenador. Sin embargo, cada día ten­drá que esforzarse más para conservar este privilegio”.»

R. BAYÉS, psicólogo, autor de Aprender a investigar, aprender a cuidar’ (Plataforma Editorial, 2012).”

Bueno, la polémica está servida. Según los autores referenciados, Nicholas Carr, Rafael Soto y el propio Ramón Bayés, Internet y los dispositivos móviles nos están convirtiendo en adictos, apresurados, faltos de razonamiento y reflexión y privados de capacidad creativa. A ver, vayamos por partes. ¿Por qué somos tan aficionados a matar al mensajero?

Quien así opina saca estas conclusiones de su propio comportamiento. Cuando se dice: Con los avisos de correos electrónicos, SMS, Twitter, Facebook, las distracciones son continuas…” le puedo aconsejar que desconecte los avisos visuales y sonoros si está inmerso en una actividad que requiere concentración, sea ésta en el ordenador o no. Todos lo hacemos en el teatro, el cine o en clase, incluidos los alumnos aunque sea por mandato.

Y siguen: Hace un par de años, yo leía 50 páginas seguidas, hoy no paso de tres antes de consultar el móvil,…” Hombre!, si coge un libro deje el móvil en silencio. Si no es capaz de hacerlo, tiene un problema. Busque ayuda.

En otro parágrafo se cita: “Internet -en línea con el modelo propuesto por Skinner nos incita a buscar lo breve y lo rápido y nos aleja de la posibilidad de concen­trarnos en una sola cosa”. Yo le digo: Es verdad que la actividad en Facebook o Twitter, por ejemplo, tiende a la respuesta rápida. Pero esto no es malo en sí mismo. Las redes sociales no están concebidas como un sustituto del correo escrito, las cartas de antes. Podrían ser, en determinados casos, un sustituto de la conversación o charla, sin la necesidad de la presencia física y con la posibilidad de incorporar otros interlocutores.

Y ya cerca del final del artículo: Para facilitar una acción creativa, para en­contrar, por ejemplo, un buen objetivo de investigación o el argumento original para una novela, aléjese de internet, del teléfono móvil, del iPod.” Hombre no! A mi me parece que es justo al revés si hablo por propia experiencia. Para escribir por ejemplo, un texto para una publicación, nada mejor que hacerlo en un ordenador, conectado a Internet y rodeado de los libros y anotaciones personales que uno considere convenientes o necesarios. Escribir con la posibilidad de consultar artículos on line, traductores, diccionarios, tesauros y todo ello con un borrador que siempre está en limpio y sin que nada impida la interrupción para la consulta de la propia biblioteca de libros de papel, me parece el paradigma de la actividad ideal. Nada de todo lo descrito me impide estar concentrado. Es más, cuando encuentro el dato que busco y el texto de lo que escribo fluye dando forma a las ideas, no oigo el aviso de Facebook que no tengo desconectado. Tiempo habrá de ver de qué se trata. Sí en cambio, he interrumpido la escritura para consultar la palabra paradigma en el Diccionario de la Lengua Española on line para ver si se ajustaba a la idea que me impulsaba a escribirla. Leo las diferentes acepciones, decido usarla y sigo a lo mío.

Cuando se dice: lleve consigo sólo un bloc y un lápiz, les recomiendo encarecidamente un iPhone. Su cámara y la aplicación de Voice Memos son perfectos para anotaciones breves. Si su estilo es más de frases largas y anotaciones detalladas, entonces deben decantarse por el iPad. Dispone de cámara, Voice Memos y numerosos cuadernos para escritura con teclado o manual. Imbatible…, de verdad.

Al final, se cita una frase de Joseph Weinzembaum, profesor emérito del Instituto Tecnológico de Massachusetts: “El ser humano todavía puede apagar su ordenador. Sin embargo, cada día ten­drá que esforzarse más para conservar este privilegio”. Me parece un comentario más acertado. No niega la mayor y nos concede el derecho a utilizar las nuevas herramientas en la forma que creamos más oportuno. En definitiva, a decidir. Nos recuerda además, que toda decisión requiere esfuerzo. Incluso para rechazar aquéllo que de fútil y banal tiene una de las dos caras de la moneda.

Finalmente, en referencia al título que Ramón Bayés da a su artículo, ¿Libertad o dependencia?, la respuesta al interrogante es clara, “Libertad”. Libertad de uso racional y provechoso. Crítica y oposición a la dependencia del modo que sea. También a la que supone quedar anclado en el pasado. Si no recuerdo mal, pretendemos ser seres racionales, ¿no?

 

About Carles Mitjà

Photographer & Photography teacher
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