Placa Zee Tilt para Trípode

Como Facebook no es gratis y uno de los muchos peajes que pagamos es la publicidad dirigida, hace semanas que en las Novedades de mi FB aparece periódicamente el vídeo con el anuncio de la nueva placa rápida de fijación de una cámara fotográfica a un trípode, la Zee Tilt, anunciada por el fabricante como la “World’s best tripod head”.

Figura 1 (Imagen extraída de https://www.facebook.com/ZeePhotoStore/)

La publicidad del accesorio justifica su diseño extensible para mantener la horizontalidad del eje de toma sea cual sea la altura a la que se posicione la cámara. Aunque esta propiedad no es del todo cierta y queda restringida a un margen definido por las dimensiones de la pieza, me sorprenden tres cosas: La primera, los calificativos que definen las tres figuras de la imagen de la Fig., 1. No acabo de entender cuál es la relación entre dichos calificativos y los ángulos marcados. La segunda, el hecho de que a ninguna de las personas se la califique como Fotógrafo. Finalmente, la tercera y más importante, es que ninguno de los ejemplos está utilizando un trípode. ¿Para qué necesita una zapata de fijación a un trípode quien no lo utiliza? Misterios de la Publicidad.

El uso de un trípode, aunque no exclusivamente, se justifica en general por una serie de cuestiones relacionadas con la necesidad de exponer el fotograma durante un tiempo lo suficientemente largo como para que algún movimiento involuntario de la imagen sobre el sensor se registre como trepidación y/o borrosidad. Para unas condiciones dadas de luminosidad, el cierre del diafragma para conseguir profundidad de campo suele acarrear estos tiempos de exposición relativamente largos que justifican el uso del trípode. Por otra parte, la necesidad de registrar determinados movimientos del sujeto implica también inmovilizar la cámara en un trípode.

Una vez se decide que la imagen se tomará con la cámara en un trípode, hay varios parámetros que ayuda al éxito de la operación y que han sido ampliamente descritos en la literatura especializada. A modo de resumen, citaré unos cuantos:

  • El sistema de fijación de la cámara al trípode debe ser firme y exento de torsiones en la medida de lo posible. Aun así, no debe limitar las posibilidades de inclinación de la cámara en todas direcciones si ello es necesario en relación al encuadre. Aquí el diseño del cabezal o rótula son decisivos.
  • El sistema telescópico de las patas y su ángulo de apertura deberían proporcionar un conjunto estable para una altura dada. De lo contrario, cualquier movimiento o vibración que se transmita desde el suelo al conjunto deberá considerarse como un riesgo.
  • La masa del trípode debería ser significativamente alta en relación a la masa de la cámara. Dado que se trata de dos elementos individuales unidos de forma extemporánea, en su punto de unión se pueden formar pequeños desajustes que generen la posibilidad de que un ligero movimiento o vibración que alcance al trípode, afecte también a la cámara. Por otra parte, si la masa de la cámara es desproporcionada respecto de la del trípode, las vibraciones generadas por el obturador y/o el espejo de las SLR no podrán ser absorbidas por el conjunto.
  • Finalmente, el sistema de fijación de la cámara al trípode debe asegurar que sea cual sea la posición de la cámara, ésta permanezca en el eje vertical que pase por el centro de gravedad del conjunto y se genere el mínimo brazo de palanca entre los extremos de la cámara y el nexo de unión al trípode.

Figura 2 (Imagen extraída de https://www.facebook.com/ZeePhotoStore/)

Analizando las imágenes de la placa Zee Tilt (Fig., 2), sorprende como sobre todo el último punto de la lista anterior resulta prácticamente imposible de cumplir, excepto si las posibilidades de desplegado de la base no se utilizan. En este caso, la placa de fijación no aporta ninguna ventaja respecto de una placa tradicional.

Cuando se activa el mecanismo de desplegado para inclinar la cámara, la masa de ésta se aleja del punto de unión al trípode aumentando el brazo de palanca. Por otra parte, los tirantes o bielas que permiten la inclinación son bastante más estrechas que las dos bases que conectan. No sólo se aumenta el brazo de palanca, sino que ello se hace con cuatro uniones susceptibles de generar torsiones. En definitiva, el sistema no parece solucionar ninguno de los problemas que comporta el uso de una cámara fijada a un trípode. Al menos en relación a soluciones más tradicionales como las L-bracket o L-plate de Really Right Stuff o Kirk Enterprise Solutions y otras marcas (Fig., 3).

Figura 3. L-bracket de Kirk Photo fijada a una Nikon D610 (Imagen extraída de https://www.kirkphoto.com/)

Una L-bracket o L-plate con sistema de mordaza de fijación Arca unida a una rótula de bola de buena calidad, es sin duda la combinación perfecta para garantizar que se cumplan las condiciones enumeradas anteriormente.

El sistema permite cualquier posición de la cámara minimizando siempre el brazo de palanca y manteniendo la masa del conjunto cámara-objetivo lo más cerca posible del eje sobre el que se sitúa el centro de gravedad del conjunto cámara-rótula-trípode. Todo ello sea cual sea el encuadre requerido.

A falta de pruebas de laboratorio objetivas y fiables (no sirve un comentario de foro del tipo “…yo tengo una y me va muy bien”), resulta obvio que el sistema ni representa una innovación ni muestra una expectativa de mejora respecto de los sistemas existentes. Quizá ahora resulta algo más fácil de entender porque en la publicidad del accesorio no se califica como Fotógrafo a ninguno de los usuarios de cámara de la Fig., 1. En otro orden de cosas, ¿por qué un post en el blog sobre un accesorio que, al menos en mi opinión, no aporta soluciones? Pues porque ya que la publicidad de Facebook y otras redes sociales es “dirigida”, nada mejor que prestar atención a esta “dedicación personal” y participar en su difusión. Como dice el dicho: “Es de bien nacido, el ser agradecido”. Eso sí, de momento, seguiré con las L-bracket.

Posted in Photography, Photography Technique | Tagged , , , | Leave a comment

Revela’T 2017

  • Els propers 26, 27 i 28 de Maig es celebrarà a Vilassar de Dalt el Revela’T2017, Festival Contemporani de Fotografia Analògica. Com cada any, hi podreu trobar un munt d’exposicions, tallers i xerrades amb l’eix comú de les tècniques i processos fotogràfics analògics o híbrids. Enguany, el Dissabte 27 i el Diumenge 28, de 10h a 20h, em podreu trobar al Market de venda d’obra d’autor de la pèrgola coberta de Can Rafart, amb una mostra dels meus heliogravats. Veniu i podreu veure, preguntar i conversar al voltant d’aquesta tècnica d’estampació del Segle XIX iniciada per William Henry Fox Talbot. Us hi espero. (Descarregueu el programa).
  • Los próximos 26, 27 y 28 de Mayo se celebrará en Vilassar de Dalt el Revela’T2017, Festival Contemporáneo de Fotografía Analógica. Como cada año, encontraréis multitud de exposiciones, talleres y conferencias con el nexo común de las técnicas y procesos fotográficos analógicos o híbridos. Este año, el Sábado 27 y el Domingo 28, de 10h a 20h, me podréis encontrar en el Market de venta de obra de autor de la pérgola cubierta de Can Rafart, con una muestra de mis heliograbados. Venid y podréis ver, preguntar y conversar acerca de esta técnica de grabado del Siglo XIX, iniciada por William Henry Fox Talbot. Os espero. (Descargat el programa).
  • Coming May 26, 27 and 28 will be celebrated at Vilassar de Dalt the Revela’T2017, Contemporary Analog Photography Festival. You will find a lot of exhibitions, workshops and conferences, all of them about analog or hybrid photographic technology and processes. This year, Saturday 27 and Sunday 28, from 10h to 20h, you can meet me at the author artwork sales Market in the covered pergola of Can Rafart, with some of my heliogravures (photogravures on copperplate). Come on and you will can see, ask and talk about this XIX Century printing technique initiated by William Henry Fox Talbot. I wait for you. (Download the program)
Posted in Early Photography, Héliogravure, Heliogravure (english / français), Photographic Imaging, Photography | Tagged , , , , , , , , , | 1 Comment

Heliogravure Gallery – Landscape

This gallery contains 12 photos.

Gallery with reproductions of landscape heliogravure prints. The images have been engraved using bichromated gelatin as a resist over a copperplate. All prints are hand inked and wiped, then pulled in an etching press. In the Slide Show, click on … Continue reading

Gallery | Tagged , , , , , , , | 1 Comment

Royal Photographic Society Distinction

rps_asis_cmitjaPast friday I received the official communication for the achievement of the Accredited Senior Imaging Scientist (ASIS) qualification implying the Fellow of the Royal Photographic Society distinction (FRPS) (http://www.rps.org/distinctions). It is obvious I’m proud of this distinction and because of that I want be grateful to the Council of the RPS and to all imaging people community that shares with me the passion for Photography. Thanks to all.

Posted in Imaging Research, Photographic Imaging, Photography, Photography Technique | Tagged , , , , , | 6 Comments

Resolució Espacial en Digitalització, Impressió i Visualització en Pantalla

A la darrera edició de la revista Lligall de l’Associació d’Arxivers – Gestors de Documents de Catalunya, el Número 39, s’hi ha publicat el meu article Resolució espacial en digitalització, impressió i visualització en pantalla. Com que la revista és d’accés exclusiu als associats i per altre banda, el tema de l’article crec que pot ser d’interès a d’altres àmbits on es realitzin tasques de digitalització i/o de fotografia en general, publico aquest post amb l’esmentat text.

Referència/Citació: MITJÀ, Carles (2017) Resolució espacial en digitalització, impressió i visualització en pantalla. Rev. Lligall (39) pàg. 68-84. Associació d’Arxivers – Gestors de Documents de Catalunya, Barcelona.

RESUM
Nombrosos estàndards publicats estableixen recomanacions sobre les eines, els procediments i la resolució espacial més adients per a la digitalització de material fotogràfic. La majoria d’aquestes recomanacions deriven en la possibilitat d’imprimir una còpia ampliada atenent unes condicions d’observació estàndards. De la resolució espacial d’un objecte digitalitzat en depenen tant la mida d’impressió com la mida a què la imatge es veurà en una pantalla d’ordinador o dispositiu mòbil. Finalment, la visibilitat d’un determinat nivell de nitidesa a la imatge resultant de la digitalització i la profunditat de camp depenen de la resolució espacial de digitalització i del grau d’ampliació final.

RESUMEN
Numerosos estándares publicados establecen recomendaciones sobre las herramientas, los procedimientos y la resolución espacial más adecuada para la digitalización de material fotográfico. Una mayoría de estas recomendaciones derivan en la posibilidad de imprimir una copia ampliada teniendo en cuenta unas condiciones de observación estándares. De la resolución espacial de un objeto digitalizado dependen tanto el tamaño de impresión como también el tamaño en que la imagen se verá en una pantalla de ordenador o dispositivo móvil. Finalmente, la visibilidad de un determinado nivel de nitidez en la imagen resultante de la digitalización y la profundidad de campo dependen de la resolución espacial de digitalización y del grado de ampliación final.

RÉSUMÉ
De nombreux modèles publiés contiennent des recommandations sur les outils, les procédures et (le traitement de l’espace) la résolution spatiale plus approprié pour la numérisation du matériel photographique. Une grande partie de ces recommandations permet d’imprimer un agrandissement en fonction des conditions d’observation standard. De la résolution spatiale d’un objet numérisé dépendent à la fois la taille d’impression et la taille dans laquelle l’image se penchera sur un écran d’ordinateur ou un appareil mobile. Finalement, la visibilité d’un certain degré de netteté de l’image résultant de la numérisation et la profondeur de champ dépendent  de la résolution spatiale de numérisation et de l’agrandissement final.

ABSTRACT
Numerous standards published establish a set of recommendations regarding the most appropriate tools, procedures and spatial resolution for the digitization of photographic material. A majority of these recommendations involve the possibility of printing an enlarged copy according to certain standard observational conditions. The spatial resolution of a digitized object relies as much on the size of the print as the size at which the image will be seen on a computer screen or mobile device. Finally, the degree of sharpness of the image after digitization and the depth of field depend on the spatial resolution of the digitization and the final degree of enlargement.

Introducció. Des de l’inici de la digitalització de material fotogràfic fotoquímic, han estat nombrosos els estàndards publicats sobre les eines, els procediments i la resolució espacial més adient per a cada tipus d’original. Aquesta resolució ha basculat entre la pròpia capacitat dels instruments i les necessitats en l’ús dels arxius resultants de la digitalització. Quan les característiques de l’instrument no ho han limitat, la resolució de digitalització recomanada s’ha basat principalment en dos criteris: emular la quantitat d’informació de les emulsions fotoquímiques i adequar-la a una determinada capacitat d’ampliació en les còpies impreses; aquesta darrera és la més habitual. En un segon nivell, aquestes recomanacions han incidit també en el volum de dades generat i, en conseqüència, en la dificultat de fer front a l’actualització necessària dels sistemes d’emmagatzematge per superar la seva obsolescència tecnològica i garantir així l’accés a les dades en el futur. De la resolució espacial d’un objecte digitalitzat en depèn també la mida a què la imatge corresponent es veurà en una pantalla d’ordinador o dispositiu mòbil. Finalment, la visibilitat d’un determinat nivell de nitidesa a la imatge resultant de la digitalització, la profunditat de camp, depèn de la resolució espacial de digitalització i del grau d’ampliació final.

Resolució espacial. En l’àmbit de competència d’aquest text, la resolució espacial (resolució en endavant) defineix la capacitat de descripció del detall d’un sistema de digitalització. En els sistemes discrets, com ho són els escàners i les càmeres de suport de registre electrònic, la resolució indica la mida mínima del detall detectable pel sistema de captació. Aquesta mida està determinada per la separació entre dues mostres consecutives del sistema de digitalització. Tant en el cas dels escàners com en el de les càmeres, aquesta distància és la separació entre els centres de dos fotodetectors consecutius del sensor. Així, en una càmera amb, per exemple, 4.016×6.016 fotodetectors (≈24 Mp) i un sensor de format 24×36mm, el quocient entre la mida física en mil·límetres de cada cantó del sensor i el seu respectiu nombre de fotoreceptors dóna una mida del mostreig de 0,00598mm o 5,9µm.

Una altra manera d’expressar la resolució d’un instrument és referir-la al nombre de mostres preses per unitat de longitud. En el cas de l’exemple anterior, les xifres indiquen una resolució del sensor de 167fot/mm (fotoreceptors per mil·límetre) o, el que és el mateix, 4.241fot/polzada (fotoreceptors per polzada). Encara que no hi ha un acord unànime en aquesta qüestió, en molts casos als fotoreceptors del sensor se’ls anomena també píxels, assimilant-los així als píxels que formaran l’arxiu digital resultant de la captació. Els resultats esmentats en l’exemple quedarien, doncs, com a 167pix/mm (píxels per mil·límetre) o 4.241pix/polzada (píxels per polzada). En l’àmbit de la imatge digital, aquesta darrera expressió és la més utilitzada; es fa servir, però, l’abreviatura de la unitat en anglès: 4.241ppi (pixels per inch).

És important remarcar que cal no confondre aquests ppi amb els dpi (dots per inch), que defineixen la resolució dels sistemes d’impressió tot indicant el nombre de gotes de tinta o partícules de tòner que aquests sistemes poden injectar o dipositar per unitat de longitud. La utilització gairebé exclusiva dels primers escàners en l’àmbit de la indústria gràfica, en que el nombre de mostres de la digitalització es relacionava directament amb la lineatura o separació entre dues gotes de tinta consecutives de la impressió òfset, feia que la unitat emprada en l’especificació de la seva resolució fos el dpi. Aquest costum s’ha mantingut amb posterioritat en alguns instruments, encara que sempre es refereix als ppi del sensor de digitalització.

Un altre aspecte de la definició del concepte de resolució és la constatació que aquestes xifres es refereixen sempre a la superfície del sensor de l’escàner o la càmera. Com que tant els uns com les altres incorporen sistemes òptics o algorismes de recàlcul i modificació del nombre de mostres captades (interpolació), la resolució de l’aparell és gairebé sempre diferent de la resolució sobre l’objecte digitalitzat. En termes d’utilització posterior dels arxius d’imatge resultants de la digitalització, és sovint aquesta resolució sobre l’objecte la que cal tenir en compte, ja que és la que defineix la mida del detall de l’objecte que serà visible a l’arxiu d’imatge. Això ens porta a considerar l’ús que es farà de la imatge digital, aspecte del qual es parlarà més endavant.

Resolució de digitalització. La classificació dels originals fotogràfics que s’han de digitalitzar pot obeir a diversos criteris. En el cas de la digitalització, una primera divisió es pot fer en dos grans grups. El primer grup el formen els originals que constitueixen una matriu a partir de la qual se’n poden fer múltiples còpies, com els negatius i les transparències positives o diapositives, amb independència del tipus de suport, rígid o flexible, en blanc i negre o en color. Són, per tant, materials translúcids. El segon grup el formen les còpies positives sobre paper o altres materials opacs.

Al marge de les propietats de transparència i opacitat, una diferència important rau en el fet que, mentre que el negatiu o la diapositiva necessiten, en general, ser ampliats per accedir a l’estadi final d’observació, les còpies constitueixen una forma de presentació i observació final de la imatge. Una excepció la constitueixen els negatius destinats a ser copiats per contacte, és a dir, a la mateixa mida original. Tot i que aquesta decisió la podia haver pres l’autor de la imatge en el seu moment, la digitalització pot preveure una determinada ampliació per facilitar-ne la correcta visualització amb els mitjans actuals. La discussió al voltant de quina és la resolució que cal utilitzar en cada cas sobre l’objecte és complexa i, per tal de simplificar-la, cal establir prèviament unes necessitats d’ús. Amb aquesta finalitat, classificarem els usos en tres grups: el destinat a la visualització del contingut de la imatge en còpia impresa, el que pretén el mateix mitjançant la visualització en pantalla i un tercer en el qual la necessitat d’enregistrament de detall està condicionada per una utilització específica.

Visualització impresa. En el primer grup, que té per finalitat la difusió i l’estudi del contingut del conjunt de la imatge, la digitalització no hauria de comportar un nivell de detall superior al del mateix objecte en el cas de les còpies positives o al de l’ampliació corresponent en el cas dels negatius i les diapositives. Aquesta ampliació es pot definir alhora en funció de diferents criteris. Si del negatiu existeixen còpies d’època, es pot respectar la mida de còpia decidida per l’autor de la imatge. Si, com és el més habitual, aquestes còpies no existeixen, la decisió es pot basar en la mida adient per a una observació visual estàndard. A la distància de visió confortable (25-35 cm), el sistema visual humà subtendeix una piràmide la base de la qual mesura entre 18×24cm i 20×25cm segons els diferents autors 1. En la majoria de les taules publicades sobre resolucions de digitalització 2, 3 es pot comprovar aquesta tendència a respectar unes mides de còpia impresa relacionades amb aquest estàndard visual o, en alguns casos, lleugerament superiors.

Tot i això, caldria aprofundir en alguns conceptes i revisar-los. El nombre de píxels per unitat de longitud que s’adrecin a digitalitzar un determinat objecte fotogràfic determinarà la mida que el contingut de la imatge resultant podrà assolir en un dispositiu de sortida, en aquest cas la impressora. Aquesta mida alhora depèn de la sol·licitud de resolució que demandi el dispositiu de sortida esmentat. Les impressores, tant les làser com les d’injecció de tinta (inkjet), i a la vegada tant les del segment d’ofimàtica com les anomenades de qualitat fotogràfica, indiquen en les seves especificacions una xifra de resolució. Com ja s’ha comentat amb anterioritat, aquestes xifres es refereixen a la capacitat de l’instrument per dipositar partícules de tòner o gotes de tinta d’una mida concreta. Això determina també quantes d’aquestes partícules o gotes caben en una unitat de longitud com, per exemple, la polzada. Xifres com 600dpi, en el cas de les làser, o 1.440dpi, en el de les de qualitat fotogràfica, són habituals. En cap cas no s’especifica, però, quina ha de ser la resolució en píxels per polzada de l’arxiu d’imatge per tal d’aconseguir una impressió en què es preservin els detalls captats en la digitalització.

Així doncs, el fabricant de la impressora deixa que sigui l’usuari qui determini la resolució de l’arxiu d’imatge i aquesta hauria d’estar relacionada amb tres paràmetres: la resolució nativa de la impressora, la invisibilitat del píxel en la còpia impresa i el manteniment de la màxima gamma tonal. La primera és una dada coneguda; per posar-ne un exemple, prenem 1.440dpi, que és la resolució nativa d’un bon nombre d’impressores de qualitat fotogràfica. El segon paràmetre, la invisibilitat del píxel a la còpia impresa, depèn del nombre de píxels que s’adrecin a cada polzada i de la resolució de l’ull de l’observador. L’estàndard d’agudesa visual humà es xifra en un minut d’arc (1’ ) 4. A la ja esmentada distància de visió confortable de 25-35 cm, això representa una mida de detall de 0,102mm o 102µm. Si dividim una polzada (25,4 mm) per la mida del límit de resolució de l’observador, el resultat és de 249. Per tant, un nombre de píxels inferior per polzada implica el risc que l’observador els detecti en una observació amb bona llum i a la distància de visió confortable.

El tercer paràmetre, el manteniment de la gamma tonal de l’arxiu d’imatge, depèn, per a una impressora donada, del nombre de gotes de tinta que es dediquin a formar el valor de gris assignat a cada píxel de l’arxiu d’imatge. Com més gotes dels diferents cartutxos de tinta es dediquin a imprimir un píxel, més oportunitats es donen de reproduir-ne la informació cromàtica particular de manera correcta. Això ens porta a reduir tant com es pugui la resolució en píxels per polzada de l’arxiu d’imatge sense baixar del llindar de detecció visual abans esmentat. De manera addicional, si la resolució de l’arxiu és un submúltiple de la resolució nativa de la impressora, s’evita que el seu processador (RIP, de raster image processor) hagi d’ajustar el nombre de píxels de l’arxiu a un nombre enter de gotes de tinta per píxel, condició imposada per la seva pròpia mecànica de funcionament 5. Qualsevol interpolació del nombre de píxels original de l’arxiu d’imatge implica, alhora, un risc de pèrdua local de nitidesa.

Seguint amb l’exemple de la impressora amb una resolució nativa de 1.440dpi, les resolucions d’arxiu d’imatge correctes per evitar interpolacions del RIP de la impressora són 720, 480, 360, 288 i 240ppi. Valors inferiors, per exemple, de 180 o 160ppi, segueixen sent submúltiples de 1.440, però tenen el risc que l’observador pugui detectar els píxels. A la Taula 1 es mostra la relació entre la resolució de la impressora de l’exemple, les possibles resolucions de l’arxiu d’imatge i el nombre enter de gotes de tinta que es destinen a descriure un píxel. En impressions de gran format, que no s’observaran a la distància de visió confortable esmentada, es poden utilitzar les resolucions menors tota vegada que, a una distància més gran, la resolució de l’observador disminueix en consonància. Per altra banda, els sistemes de distribució aleatòria de les gotes de tinta injectades per la impressora sobre el paper anomenats difusió de l’error o dithering 5, contribueixen a trencar l’organització geomètrica dels píxels de la imatge, de manera que fins i tot amb xifres de resolució d’arxiu de 180ppi es poden obtenir resultats completament satisfactoris per a l’observador.

taula_1

Taula 1

Aquests raonaments posen en qüestió la resolució d’arxiu de 300ppi àmpliament recomanada i que obeeix a una temptativa de simplificació. A tall d’exemple, i avalant l’actualització necessària dels criteris de treball, la resolució que el programa Adobe Photoshop adjudica avui per defecte als arxius d’imatge procedents d’una càmera, és de 240ppi. Aquesta xifra és submúltiple de 1.440 i és al límit teòric de resolució de l’ull. Segons la Taula 1, amb aquesta resolució i la impressora de l’exemple, es dediquen el màxim nombre de gotes de tinta per descriure cada píxel, sis en aquest cas, sense prendre el risc que es pugui detectar la graella de píxels en la imatge impresa. Per a una instal·lació donada, la millor opció és doncs, prestar atenció a la resolució nativa de la impressora i ajustar la resolució de l’arxiu d’imatge per imprimir a una xifra que respecti els criteris esmentats.

Tot i que aquests càlculs es basen en la informació subministrada pels fabricants de les impressores, les estratègies que cada model utilitza per tal de trencar l’organització geomètrica de la graella de píxels podrien conduir a obtenir millors resultats amb altres xifres de resolució que les que es dedueixen d’aquests càlculs. En qualsevol cas, i sempre que sigui necessari obtenir la màxima qualitat en imatges impreses, les mesures objectives sobre el material imprès ens donaran indicacions sobre les millors pautes que cal seguir.
Una vegada establerts els condicionants que influeixen en la transferència cor-recta de la informació continguda en l’arxiu d’imatge a la còpia impresa, resulta evident que cal generar arxius d’imatge específicament destinats a la impressió. Aquestes versions es generaran en cada cas a partir de l’arxiu matriu resultat de la digitalització i una vegada aquest s’hagi processat per acomplir els requeriments tècnics i estètics que s’escaiguin. Els paràmetres fonamentals que cal tenir en compte són la resolució i les mides físiques de la imatge impresa. Aquestes dues magnituds s’ajustaran amb el programari de processament d’imatges adient, que hauria de proporcionar diverses opcions de remostreig de la informació tant en el cas d’haver de reduir el nombre de píxels de la imatge com en el cas d’haver d’augmentar-lo.

A banda del programari especialitzat com ON1 Resize 6, basat en la tecnologia de l’anterior Genuine Fractals, programes d’ús més comú com Adobe Photoshop permeten diverses vies per re-mostrejar la informació dels arxius d’imatge. El quadre de diàleg Image > Image size ofereix fins a sis opcions de remostreig amb la indicació dels sistemes emprats i una opció automàtica. Els dubtes que puguin sorgir sobre la major o menor eficàcia del mètode emprat i també sobre el grau de respecte a la informació original aconseguit, es poden resoldre amb mesures objectives de qualitat sobre la imatge processada 7, 8.

Visualització en pantalla. En el cas dels arxius d’imatge destinats a la visualització en pantalla, la qüestió és encara una mica més complexa. De la mateixa manera que en el cas de les imatges impreses, hi ha un estàndard acceptat de resolució per a les imatges destinades a ser exhibides en pantalla fixat en 72ppi. Encara que aquesta xifra tenia sentit en un moment en què una majoria de pantalles incorporaven aquesta resolució espacial, al llarg del temps la resolució d’aquestes pantalles ha evolucionat en la mateixa mesura que ho ha fet l’evolució de la tecnologia emprada. A la Taula 2 es mostra l’evolució de la xifra de resolució per a algunes pantalles de la gamma Apple, àmpliament utilitzades en el processament d’imatges o quan les visualitzen els usuaris finals 9.

taula_2

Taula 2

Com es pot comprovar, la resolució de les respectives pantalles ha augmentat d’una manera espectacular. Al mateix temps, i obeint segurament a qüestions relacionades tant amb la tecnologia com amb la rendibilitat de la producció, les resolucions són molt diferents segons el dispositiu de què es tracti. En qualsevol cas, després del 2008, tripliquen en el pitjor dels casos l’estàndard acceptat de 72ppi.

Això comporta alguns aspectes que cal revisar. El primer, la mida a què es visualitzen les imatges. En una pantalla amb una resolució de 72ppi, una imatge horitzontal de 900pix d’amplada ocupa gairebé 32cm visualitzada al 100%. Emplena, per tant, la pantalla d’un ordinador portàtil de 15˝. El mateix arxiu d’imatge visualitzat també al 100% en un portàtil de 15˝ amb pantalla Retina Display ocupa avui poc més de 10cm. L’experiència visual de l’observador és completament diferent. Aquesta mateixa comparació es podria fer amb tota mena de dispositius actuals i la mida de visualització variarà d’acord amb la resolució de la pantalla corresponent i les mides físiques de la pantalla.

Aquí hi ha algunes excepcions per al cas dels dispositius mòbils com les tauletes tàctils i els telèfons mòbils. Els sistemes de visualització d’aquests dispositius ajusten, en primera instància, la mida de la imatge a la de la pantalla, que alhora adopta dues mides segons si l’usuari el fa servir en sentit vertical o horitzontal. A partir de la mida inicial, l’usuari pot decidir augmentar la mida de la imatge mitjançant els diferents mecanismes tàctils de zoom. Aquesta capacitat de zoom és variable segons el dispositiu de què es tracti.

A tall d’exemple, l’iPad 2 permetia un augment de ×2 a partir de la mida inicial a pantalla completa. L’iPhone 6 permet avui augments de ×2,5 i ×3 segons l’acció tàctil que es dugui a terme. Tot plegat a partir de la visualització inicial per defecte a pantalla completa. És important remarcar que ambdós aparells ajusten la mida inicial a pantalla completa i les ampliacions descrites amb independència del nombre de píxels de l’arxiu d’imatge. Això significa que, si aquest nombre de píxels és insuficient per a la resolució i les mides físiques de la pantalla corresponent, la qualitat de la visualització se’n ressent.

Un cas especial és el d’Internet. La visualització d’imatges en línia implica la utilització d’un programa anomenat navegador. En el moment actual, els navegadors més utilitzats són l’Internet Explorer de Microsoft, el Chrome de Google, el Safari d’Apple i el Firefox de Mozilla, aquest darrer de programari lliure i codi obert. Sigui quina sigui la seva mida en píxels, quan una imatge es carrega en un servidor i posteriorment un usuari la visualitza al seu ordinador o dispositiu mòbil, el navegador o l’aplicació corresponent la mostra segons uns criteris preestablerts i que poden pertànyer a diversos nivells d’intervenció: La programació inicial de la pàgina web (codi font), ajustatges per defecte del servidor d’allotjament, el navegador que utilitzi l’usuari, la targeta gràfica del dispositiu de visualització i l’aplicació de visualització pròpia del dispositiu si es tracta d’una tauleta tàctil o telèfon mòbil. Un mateix contingut es pot mostrar de diverses maneres en les diferents interfícies gràfiques d’usuari dels diversos navegadors. A més, cada navegador pot oferir a l’usuari diverses configuracions personalitzades d’aquesta interfície.

El primer nivell d’intervenció, la programació del lloc web, pot obeir a un esquema predeterminat si s’utilitzen plantilles ja existents, com en el cas de WordPress, Blogger o altres productes que faciliten a l’usuari no especialitzat l’estructuració de continguts a la xarxa. Amb els coneixements necessaris sobre els llenguatges o el codi de programació, aquests esquemes en certa manera es poden modificar i personalitzar. Per altra banda, amb programes i coneixements especialitzats es poden generar continguts molt personalitzats. Molts d’aquests programes ofereixen també versions o eines específiques per al disseny web destinat a dispositius mòbils. Per tant, a partir d’aquesta varietat de possibilitats es genera una certa dificultat en el control sobre la manera com es visualitzaran les imatges allotjades en servidors d’Internet.

Per intentar resoldre aquesta mena de problemes, avui trobem llocs web que mostren diferents miniatures d’una mateixa imatge que donen accés a versions amb diferent nombre de píxels per tal que es visualitzin correctament en diversos dispositius. S’aconsegueix així un cert control sobre l’experiència visual i la qualitat de la visualització, tot i que aquests estàndards cal que siguin contínuament revisats a mesura que la tecnologia ofereix nous dispositius amb noves resolucions i sistemes de visualització d’imatges.

Derivat de les constatacions anteriors, un altre aspecte a tenir en compte és el fet que, cada vegada més, la sol·licitud de resolució dels arxius d’imatge dels dispositius de visualització s’acosta a l’estudiada per al cas de les impressores. En un futur proper, i segons els usos finals de les imatges resultants de les digitalitzacions, caldrà revisar les resolucions mínimes en aquesta etapa inicial del procés. En conseqüència, si les imatges en pantalla han de mostrar-se completes, aquesta sol·licitud de resolució pot estar encara relacionada amb la recomanada pels diversos estàndards (exemple de la Taula 1).

En cas que la visualització en pantalla prevegi la possibilitat que l’usuari l’ampliï, el nombre de píxels de la digitalització inicial ha de tenir en compte les resolucions esmentades dels dispositius en què es farà aquesta visualització. Òbviament, aquesta premissa no cal que afecti tots els arxius d’imatge d’un arxiu, fons o col·lecció, i només hauria de ser tinguda en compte si la imatge presenta aspectes que ho requereixin o se’n preveu un ús concret que ho exigeixi.

Usos específics. En alguns casos, l’objectiu de la digitalització estarà específicament determinat i anirà més enllà de la visualització del conjunt de la imatge per centrar-se en detalls o àrees de l’objecte més o menys petites. Tal és el cas de l’estudi de les emulsions i els suports, dels materials de muntatge, dels deterioraments o de les intervencions de preservació i restauració. En tots aquests casos, amb exigències de resolució molt diverses, la millor pauta que cal seguir consisteix en el fet que el conservador, el restaurador o l’especialista que hagi d’utilitzar la imatge determini la resolució sobre l’objecte o l’augment necessari per a la visualització. Només aleshores, i amb l’equipament de digitalització adient, es pot procedir a la reproducció en les condicions preestablertes.

La resolució sobre l’objecte s’utilitza quan es coneix la mida del detall que es vol veure a la imatge resultant de la digitalització. Si es vol identificar, per exemple, la fibra d’un paper de suport i se sap que mesura 0,05mm o 50µm, la resolució sobre l’objecte ha de ser, com a mínim, de 0,05mm/pix. És a dir, cada píxel de la imatge ha de representar un espai sobre l’objecte que mesuri 0,05mm. En el cas de l’exemple, i per tal d’assegurar la visibilitat de la fibra diferenciada del seu entorn, la resolució sobre l’objecte s’hauria almenys de duplicar i, en aquest cas, es fixaria en 0,025mm/pix. Aquesta resolució es pot aconseguir combinant de manera adequada la mida del píxel del sensor responsable de la digitalització, la longitud focal de l’objectiu de la càmera i la distància de la càmera a l’objecte. Aquest criteri de selecció de la resolució de digitalització no pot obeir a normes preestablertes, atès que, a la variable de les necessitats imposades per l’aplicació de cada imatge, s’hi afegeix el fet que les mides físiques dels sensors de càmera i el nombre de fotodetectors que contenen són molt diferents entre models i marques de càmera.

La segona manera de plantejar una resolució donada és expressar el nombre d’augments que es vol tenir en el dispositiu de captació o en el de sortida, sigui aquest una impressora o una pantalla. Això es fa anteposant el signe de multiplicar a la xifra d’augments (×10, ×20, etc.). La xifra expressa el nombre de vegades que la imatge captada, impresa o vista per pantalla ha de ser més gran que l’objecte original. En el cas de la impressora, cal afegir als tres paràmetres enunciats anteriorment (mida del píxel, longitud focal de l’objectiu i distància de la càmera a l’objecte) la resolució que s’adjudicarà a l’arxiu d’imatge que, com ja s’ha comentat anteriorment, a la vegada ha d’estar en relació amb la resolució de la impressora.

El cas de la visualització per pantalla presenta unes característiques específiques que poden resultar interessants quan es necessiten augments importants. Com que els píxels de les pantalles són bastant més grans que els dels sensors de les càmeres, el sol fet d’adreçar la informació d’un píxel de la càmera a un píxel de la pantalla (visualització al 100%) implica un augment important. Vegem-ne un exemple: Si es visualitza una imatge presa amb una càmera amb píxels de 5,9µm al 100% en una pantalla d’Apple MacBook Pro de 15˝ Retina Display (píxels de 115µm), s’obté un augment en pantalla de ×19,5; el resultat és la relació de mida entre ambdós píxels. El producte d’aquesta ampliació per l’augment existent al sensor en el moment de la presa ens donarà l’augment total 10.

Aquest darrer sistema permet obtenir augments de visualització importants sense recórrer a instruments gaire especialitzats i restringint en la mesura del possible una xifra d’augment massa elevada en el moment de la presa, així s’eviten els problemes de profunditat de camp i la pèrdua de qualitat per difracció que té associats. També resulta interessant indicar aquí que, si la finalitat de les imatges és la inspecció visual de petits detalls en pantalla, convé utilitzar en aquest cas pantalles amb menys resolució, d’aquesta manera s’obtenen ampliacions més grans d’una mateixa imatge. Si la imatge de l’exemple anterior es visualitza en una pantalla de MacBook estàndard (píxels de 222µm),11 l’augment de càmera a pantalla és ara de ×37,7, que cal encara multiplicar per l’augment al sensor per obtenir la xifra d’augment de visualització.

Tot i que en el moment de la digitalització es coneguin les resolucions de la impressora o la pantalla que es farà servir per visualitzar aquestes imatges d’ús específic, com ja s’ha comentat anteriorment, tant les impressores com les pantalles experimenten una actualització contínua que comporta sovint canvis significatius en prestacions com la resolució. Per tant, i per permetre una utilització correcta dels arxius en el futur, cal afegir al pla de l’objecte una escala gràfica que permeti sempre fer càlculs sobre l’augment de la presa.

En preses amb augments importants, que representen poc camp sobre l’objecte, es poden suscitar conflictes entre l’escala gràfica i la visibilitat de la part de l’objecte que s’ha d’estudiar. En aquests casos, es poden prendre dues imatges en seqüència, una amb escala gràfica i l’altra sense, la primera s’utilitzaria per fer els càlculs corresponents i la segona per a l’observació. En un futur indeterminat es coneixeran les dades de resolució del dispositiu de sortida, i les de la càmera es podran extreure de les metadades de l’arxiu d’imatge. Amb totes aquestes dades i l’escala gràfica de la imatge, no hi haurà cap dificultat per calcular-ne l’augment.

Altres consideracions. Al llarg de les reflexions dels paràgrafs anteriors sobre les conseqüències que es deriven de la resolució de digitalització, es detecta una constant: una resolució de digitalització donada a l’arxiu d’imatge provoca mides de visualització molt variables tant en el cas de la sortida per impressió com en el de la visualització en pantalla, depenent del dispositiu de sortida concret i del procediment de visualització emprat. Tot i que es respectin les precaucions tècniques que s’han comentat, d’aquesta variabilitat de la mida de la imatge en el dispositiu de sortida es deriven algunes qüestions que van més enllà de l’experiència de visualització.

Les imatges digitalitzades a partir de negatius i diapositives assoleixen o poden assolir mides de sortida molt diferents de les previstes en el seu moment per l’autor. Pel que respecta a les còpies impreses, sembla lògic pensar que, si es disposa de còpies d’època o si l’autor ha deixat prou dades sobre els seus criteris de còpia i ampliació 12, aquestes constitueixen una guia sobre les mides d’impressió més aconsellables a partir de l’arxiu digitalitzat.

Per altra banda, i tenint en compte el volum de feina que cal afrontar en la digitalització d’arxius, col·leccions o fons, la necessitat d’unificar criteris en les tasques de digitalització resulta evident i, en la majoria dels casos, indefugible. Una possible solució al dilema consisteix a unificar el procés de digitalització amb resolució suficient mentre es personalitza la generació d’arxius d’imatge destinats a la impressió de còpies o a l’exhibició en pantalla. Les mides en píxels d’aquestes versions respectives poden contribuir a respectar els criteris de l’autor, quan es consideri oportú.

Una segona derivada, sobretot en el cas de la visualització en pantalla, és la que està relacionada amb la profunditat de camp de la imatge. La profunditat de camp, la porció en profunditat de l’escena que es mostra a la imatge amb una nitidesa acceptable, és un paràmetre molt important en fotografia 1, 13. El control conscient d’aquesta profunditat de camp és crucial en termes tant de qualitat de la imatge com de component estètic. A partir d’un negatiu o una diapositiva donats, la profunditat de camp que es percebrà en una còpia impresa o visualitzada en pantalla depèn del grau d’ampliació respecte de l’original.
Si prenem com a exemple els negatius de vidre en format 9×12cm o 10×15cm que es feien servir per copiar per contacte per a l’edició de targetes postals, resulta perfectament possible que, en funció de la longitud focal de l’objectiu i del diafragma emprats pel fotògraf en el moment de la presa, el conjunt de la imatge es vegi amb una nitidesa acceptable. Aquesta nitidesa, però, es pot veure compromesa en algunes zones de la imatge si es procedeix a ampliar-la.

Aquest aspecte és especialment important en les imatges més antigues. La poca sensibilitat dels suports de l’època, unida a la necessitat d’emprar temps d’exposició raonablement curts si es fotografiaven màquines o persones en moviment, obligava en molts casos a mantenir el diafragma a les seves obertures més grans. Si es copia per contacte a mides finals com ara 9×12cm o 10×15cm, la profunditat de camp, tot i ser relativament restringida, pot passar inadvertida per l’observador. Si en edicions impreses o sistemes de visualització en pantalla cal ampliar les imatges més enllà del que l’autor feia en la seva època, caldria si més no controlar aquestes possibles manques de nitidesa en les zones més allunyades de l’escena.

Conclusions. Una bona part dels estàndards de resolució de digitalització atenen a una mida d’impressió lligada en general a condicions d’observació estàndard. Les xifres recomanades es deriven del nivell de desenvolupament tecnològic en el moment de la seva redacció.

Tenint en compte la disminució del cost de l’espai d’emmagatzematge i la cada vegada més ràpida velocitat d’accés a les dades, les digitalitzacions amb càmera de segment professional generen arxius RAW de 16bit, que constitueixen una bona matriu a partir de la qual es poden generar, fins i tot de manera automatitzada, les versions destinades a impressió i diferents estadis de visualització en pantalla. Aquest arxiu ha de permetre la generació de versions per imprimir o exhibir en pantalla i permetrà adequar-se als requeriments tècnics que es puguin donar en el futur.

Un arxiu matriu en format RAW presenta l’avantatge que ocupa menys espai en disc que la corresponent versió amb format TIFF i permet replantejar el seu processament a mesura que es produeixen innovacions en aquest camp. Com a inconvenient, es podrien donar en el futur dificultats d’accés al seu contingut si desaparegués l’empresa propietària del seu disseny. Tot i això, sempre es podria accedir a la informació mitjançant informàtica específica. Actualment ja hi ha programes fins i tot gratuïts que permeten accedir al contingut dels arxius RAW de les principals marques de càmera.

Si l’opció de l’arxiu RAW no es considera vàlida, la matriu podria estar constituïda per una versió en format TIFF de 16bit. Tenint en compte que les necessitats futures són difícils de preveure, la resolució nativa de la càmera no s’hauria de reduir ni sotmetre a cap tipus de compressió.

Si és necessari controlar les condicions de visualització de les imatges en línia, cal dissenyar estructures de continguts que ho permetin. Aquest extrem ha de ser assumit per personal especialitzat i cal preveure també les modificacions que pugui introduir el sistema d’allotjament en servidor de les imatges o la interfície gràfica d’usuari emprada per a la seva exhibició en pantalla.

Referències

  1. RAY, Sidney F. Applied Photographic Optics. Oxford: Focal Press, 1994.
  2. Diversos autors. Guides to Quality in Visual Resource Imaging [en línia]. DLF, 2000. <https://old.diglib.org/pubs/dlf091/dlf091.htm> [consulta: 30 de juny de 2016].
  3. IGLÉSIAS, David. La fotografía digital en los archivos. Gijón: Ed. Trea, 2008.
  4. ARTIGAS, J. M. et al. Óptica fisiológica. Psicofísica de la visión. Madrid: McGraw-Hill-Interamericana, 1995.
  5. ALLEN, Elisabeth; TRIANTAPHILLIDOU, Sophie. The Manual of Photography. Oxford: Focal Press, 2011.
  6. ON1 Resize 10 [en línia]. ON1, 2016. <https://www.on1.com/apps/resize10/>
    [consulta: 30 de juny de 2016].
  7. MITJÀ, Carles; ESCOFET, Jaume. Mesura de la qualitat en la digitalització de col·leccions fotogràfiques. Girona: CRDI, 8es Jornades Imatge i Recerca Antoni Varés, 2004.
  8. MITJÀ, Carles. Infraestructura tecnològica i procediments de treball per a la digitalització d’arxius fotogràfics. Girona: CRDI, 12es Jornades Imatge i Recerca Antoni Varés, 2012.
  9. MITJÀ, Carles; ESCOFET, Jaume. LCD Displays Performance Comparison by MTF Measurement Using the White Noise Stimulus Method. Proceedings of SPIE. Vol. 7867. Image Quality and System Performance VIII, 78670I. Susan P. Farnand, Frans Gaykema [ed.]. Bellingham (Washington): 24 de gener de 2011.
  10. MITJÀ, Carles. Fotomacrografía [en línia]. Autoedició, 2012.
    <https://carlesmitja.net/2012/05/20/fotomacrografia/> [consulta: 30 de juny de 2016].
  11. MITJÀ, Carles. Display Pixel Size [en línia]. Autoedició, 2011. <https://carlesmitja.net/2011/03/02/displays-pixel-size/> [consulta: 30 de juny de 2016].
  12. ADAMS, Ansel. The Print. Boston: Little, Brown and Company, 1983.
  13. MITJÀ, Carles. Profundidad de campo en fotografía digital I, II, III, IV i V [en línia]. Autoedició, 2013. <https://carlesmitja.net/2013/05/19/profundidad-de-campo-en-fotografia-digital-i/> [consulta: 30 de juny de 2016].
Posted in Photographic Imaging, Photography, Photography Technique | Tagged , , , , , , , , , , , , , , | Leave a comment