¿Nikon o Canon?, ¿Canon o Nikon?


¿Nikon o Canon?, ¿Canon o Nikon? (escrito el 5 de enero de 2010)

El mundo está dividido. Para aquéllos que no pueden utilizar un respaldo digital, el dilema está servido: ¿Nikon o Canon?, ¿Canon o Nikon? Al final de la etapa fotoquímica de la fotografía, Canon copó la mayor parte del mercado de las SLR de 35mm gracias a sus avances sobre todo en los sistemas autofocus, en detrimento de Nikon, marca que tradicionalmente había poseído la mayor cuota de utilización desde que ambas marcas entraron en el mercado de las SLR de 35mm en los años sesenta del pasado siglo. En un principio, las Nikon F y Canon F1 tuvieron que coexistir con las Asahi Pentax, Minolta SRT, Contax, Olympus y alguna rareza como las Leicaflex; pronto, durante la guerra del Vietnam, las Nikon se erigieron en las cámaras de reportaje de acción por excelencia, complementadas a menudo con algún cuerpo de Leica M3.

Ejemplos de equipo fotográfico y su utilización en reportaje de acción, no exentos de algún tópico, los tenemos en Apocalypse Now (1979) de Francis Ford Coppola donde el fotógrafo utiliza diversos cuerpos de Nikon F con y sin torreta Photomic. En Under Fire (1983) dirigida por Roger Spottiswoode, el fotógrafo protagonizado por Nick Nolte, maneja varios cuerpos de Nikon F2 y una Leica M3. En Salvador (1986) de Oliver Stone, James Woods interpreta el papel de fotógrafo equipado con Canon F1 y de nuevo la inseparable Leica M3. En todas ellas se aprecia, en diversas escenas, la confianza del fotógrafo en la herramienta que le permite despreocuparse de ella y centrarse en el desarrollo de la acción.

A finales de los años ochenta y principios de los noventa del siglo XX aparecen los primeros sistemas de autoenfoque y se precipitan los acontecimientos con la Nikon F4 que rompe con la estética de la saga de las F, F2 y F3 y la serie EOS de Canon sustituyendo la New F1. Es a partir de los sistemas de autoenfoque y la dedicación del flash TTL que Canon se avanza en el sector de la prensa, los deportes y cualquier actividad que requiera rapidez de respuesta. Nikon responde siempre con sistemas propios que pese a los esfuerzos, se manifiestan parcialmente eficaces frente al desarrollo de Canon.

En otros ámbitos, en cambio, se apreciaba la fidelidad de Nikon a la bayoneta de conexión de objetivos F Mount de 1959 que permite la compatibilidad de los nuevos cuerpos de cámara con todo tipo de objetivos anteriores. La modificación AI (Aperture Indexing) permite la adaptación de objetivos antiguos al diafragma automático y las prestaciones fotométricas de los cuerpos de nuevo desarrollo incluida la medición matricial, otra novedad de la época. La fidelidad a la bayoneta era, en buena parte, el responsable de las dificultades de Nikon en avanzar en el diseño de sistemas de autoenfoque rápidos y eficaces en situaciones extremas, al menos en relación a lo ofrecido por Canon.

En todos los ámbitos relacionados con la fotografía como soporte a la geología, botánica, espacios naturales, flora, fauna, fotografía submarina o la Ciencia en general, se seguía apreciando la posibilidad de montar en cuerpos nuevos y evolucionados los clásicos Micro Nikkor 55mm de diseño simétrico, los Medical Nikkor, objetivos de ampliadora Nikkor EL mediante fuelle y todas las combinaciones imaginables a partir de la antigua bayoneta Nikon F Mount de 1959. Aunque con algunas de estas combinaciones se perdían algunos automatismos, la cámara siempre podía disparar. En Canon, por el contrario, el montaje de objetivos anteriores era, en muchos casos, simplemente imposible.

Así se llegó a los modelos con sensor electrónico. Mientras Canon seguía explotando su éxito de implantación en el mercado con los modelos EOS-D30, EOS-1D y EOS-D60, todas ellas con sensor de aproximadamente 15x23mm y 3, 4 y 6millones de fotorreceptores respectivamente; en septiembre de 2002, la aparición de la EOS-1Ds, con 11millones de fotorreceptores y formato completo de aproximadamente 24x36mm (full frame), fué el toque definitivo para la hegemonía de la marca frente a Nikon. En el mismo período, Nikon ofreció sucesivamente los modelos D1 y D1H (2,6millones de fotorreceptores), D1X (5,3millones de fotorreceptores), D100 (6millones de fotorreceptores) y D2H (4millones de fotorreceptores), todos los modelos con sensor de aprox. 15x23mm. En agosto de 2007 aparece la primera cámara Nikon de sensor electrónico con formato completo (24x36mm) y 12millones de fotorreceptores, cinco años después de la aparición de la primera Canon de estas características.


Este desfase, justificado por parte de Nikon por las ventajas que aporta el sensor de menor tamaño en relación al círculo de imagen necesario en el objetivo y, por lo tanto, la posibilidad de mantener un nivel de calidad óptica mayor en el mismo, relegó al cajón del olvido una buena parte del inmenso parque de objetivos Nikon con bayoneta F Mount que no había parado de crecer desde que empezaron a fabricarse en 1959. No deja de ser una contradicción que se mantuviera la bayoneta que hacía posible la compatibilidad de los objetivos anteriores, al tiempo que se mantenía el tamaño de sensor reducido que limitaba el ángulo de visión de los objetivos existentes a causa del mal llamado “factor de conversión de la longitud focal”.

No obstante, la Nikon D3 y sus compañeras posteriores de formato también completo, D700, D3X y D3S, han representado una mejora en el panorama de la gestión del ruido en sensibilidades altas, iniciando la recuperación de la marca frente a su competidora, Canon. Según datos de IDC (http://www.idc.com), el share de ambas marcas en la venta de SLR era, en 2006, de un 33% para Nikon y un 47,7% para Canon, mientras que en 2007 se igualó en un 40% para Nikon y un 42,7% para Canon. El resto de este casi 83% del mercado se lo reparten marcas como Sony, Olympus, Fujifilm, Pentax y otras. Aunque estas cifras no explican cuál es el reparto en las SLR de alta gama con sensor de formato completo, resulta evidente la recuperación de Nikon con la aparición en 2007 de su primera cámara con sensor de 24x36mm.

Dadas las cifras, el mundo está pues, dividido. Al igual que en creyentes y agnósticos, fumadores y no fumadores, partidarios del coche alemán o del coche italiano, una buena parte de los fotógrafos se dividen en partidarios de Nikon o de Canon. No resulta difícil encontrar antiguos usuarios de Nikon que han renovado su equipo con Canon, mientras no es tan fácil conocer a alguien que haya hecho el trayecto contrario. Algunos partidarios de Canon exhiben una cierta arrogancia de pertenencia al clan, mientras no pocos usuarios resistentes de Nikon se justifican por no utilizar Canon “Porque siempre he utilizado Nikon…”, “Para aprovechar las ópticas que tenía…”, “Me hicieron una buena oferta…”.

Aunque admito que puede tratarse de una casualidad, en este panorama de división no he encontrado un solo profesional que me haya dado razones objetivas que justifiquen su decisión en uno u otro sentido. ¿Estamos pues ante un fenómeno de seguidismo? ¿No sabíamos antes por qué utilizábamos Nikon? Resulta incluso divertida la facilidad con que se asumen afirmaciones de carácter técnico en foros, blogs y sitios web de la más diversa índole, sobre las virtudes y defectos de ambos sistemas de cámara. En una reciente entrevista con un fotógrafo de reportaje tuve ocasión de comprobar como una cámara Canon de 21millones de fotorreceptores equipada con un objetivo Leitz Summicron de 50mm mediante un anillo convertidor de fabricación china, daba un rendimiento bajísimo en el test de la MTF del sistema por el método del borde inclinado.

Un resultado tan espectacularmente bajo no podía ser debido ni a la calidad del objetivo ni a una supuesta incompatibilidad entre el objetivo y el sensor de la cámara. Un análisis visual en detalle reveló un ajuste de la bayoneta del anillo convertidor con una tolerancia inadmisible para garantizar las posiciones relativas del objetivo y el sensor. El desajuste del conjunto provocaba un desenfoque en la imagen responsable del bajo rendimiento de la MTF del sistema. La tolerancia mecánica, además, era variable en función de la posición de la cámara y del modo de sujetarla, con lo que el grado de incertidumbre respecto de los resultados era muy alto.

Situaciones como la descrita no son representativas de una forma de actuar general, pero sí responden a una cierta confusión creada, a mi parecer, por la gran cantidad de información disponible y al mismo tiempo, poco contrastada. Soy consciente que la determinación de una medida objetiva de la calidad como la MTF del sistema para conjuntos de cámara y objetivo no está al alcance de cualquiera (aunque muchos se sorprenderían de lo relativamente sencillo que resulta), pero creo que una firma comercial que vende un producto relacionado con elementos ópticos y cámaras de alta calidad, debería ofrecer información numérica de los márgenes de tolerancia que se conceden en su fabricación y algún resultado mediante sistemas objetivos de las prestaciones del conjunto.

También en este sentido creo que estaría más acorde con una actitud profesional la comprobación mediante este tipo de pruebas de cualquier combinación de elementos no ortodoxa y por lo tanto, no garantizada por el fabricante de la cámara. Al fin y al cabo, ¿sabemos si todos los anillos convertidores de la marca china tienen la misma tolerancia mecánica?, ¿sabemos si el error es propio sólo de la unidad probada? Ante este tipo de resultados, no es extraño encontrar un foro en Internet en el que ponga en duda la validez de tales accesorios sólo porque una unidad en concreto no ha funcionado bien. Esta reflexión nos lleva a una especie de callejón sin salida. Es decir, el anillo no funciona y no sabemos si es una excepción o la regla. ¿Qué hacer?

En un contexto práctico, la respuesta es sencilla y la sabiduría popular lo tiene claro: “Vale más loco conocido que sabio por conocer”. Si invertimos en una cámara cara y compleja, equipémosla con objetivos de los que alguien se haga responsable no sólo en lo que se refiere a su calidad óptica, sino a su montaje, ajuste y conexiones con el cuerpo de la cámara. De nada sirve un objetivo virtualmente perfecto mal ajustado respecto a la posición del sensor del cuerpo de la cámara. ¿Y si es necesario utilizar un accesorio inicialmente no concebido para la cámara? Pues entonces hay que recurrir inexcusablemente a las pruebas numéricas y objetivas exentas de juicios de valor. Podemos aprender a realizarlas o encargarlas a terceros y ello dependerá de diversos factores como conocimientos, tiempo, disponibilidad instrumental, etc., que en ningún caso serán excusas válidas para tomar decisiones arriesgadas y en ocasiones, caras y perjudiciales.

Volvamos a nuestro tema, ¿Nikon o Canon? Durante los cuatro últimos cursos académicos en el Centre de la Imatge i la Tecnologia Multimèdia (CITM) de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC) y con ocasión de impartir docencia en la asignatura Calidad de la Imagen del título de Grado en Fotografía y Creación Digital, he tenido ocasión, en compañía de mis alumnos, de realizar pruebas de MTF de sistema a cámaras Nikon y Canon equipadas con todo tipo de objetivos. Los alumnos no son una excepción respecto a la población fotográfica y también se hallan cordialmente divididos entre nikonistas y canonistas. Por lo tanto, hemos podido probar y comparar diferentes cuerpos de ambas marcas con diferentes objetivos y en ocasiones, el mismo cuerpo de cámara con diferentes objetivos.

Un análisis de los resultados excede en complejidad a la ambición de este texto, pero unas conclusiones podrían resumirse en:

  • Realizar pruebas numéricas y objetivas es difícil y hay que asegurar una buena praxis exenta de errores que no comprometan los resultados y las conclusiones que de ellos se deriven.
  • La interpretación de los resultados de la MTF del sistema y sus resultados complementarios de SPP, ESF y LSF es compleja y necesita análisis reposado, conocimiento y a menudo, pruebas complementarias del comportamiento del objetivo para confirmar o descartar resultados previos.
  • Las pruebas comparativas de MTF de sistema para cámaras de un mismo segmento de mercado no arrojan resultados en términos de vencedores o vencidos. Sí es posible advertir comportamientos diferentes con ventajas e inconvenientes en ambas marcas.
  • La gran cantidad de ajustes posibles en el software interno de las cámaras y en los programas de procesado del archivo RAW, pueden influir de maneras muy diversas en los resultados obtenidos. Por tanto, un resultado sólo es válido si va acompañado de la relación de ajustes utilizados.
  • El conocimiento de este tipo de resultados es indispensable si se quieren conocer las prestaciones reales del equipo, aprovecharlas al máximo en la utilización habitual y estructurar el procesado posterior de la imagen en base a estos datos.
  • Una buena parte de “reglas de oro” y “recetas” que se difunden en foros, blogs i demás espacios de la red, responden a situaciones particulares no extensibles a la categoría de regla general o se corresponden simplemente con errores de interpretación de fenómenos suficientemente complejos como para no advertir fácilmente su dificultad de comprensión.

Por lo tanto y en mi modesta opinión, el problema no es tanto si una u otra marca, sino el conocimiento que se tenga de las prestaciones del equipo y las pautas de utilización que de él se haga. Cualquier otro razonamiento me parece demasiado propenso a alimentar rivalidades que si bien es comprensible a nivel de marcas y en términos de lucha por la cuota de mercado correspondiente, no me resulta tan razonable a nivel de usuarios que, en general, pagan por sus equipos.

En otro orden de cosas, algo debería hacerse para que la gran cantidad de información disponible sobre el particular se concentrara y redujera a aquélla fiable y contrastada que en lugar de eternizar las discusiones sobre estas cuestiones, dejase lugar al comentario sobre el contenido de las imágenes, aquello que se llamaba Fotografía con mayúsculas y que parece que ahora ya no importa tanto como la cámara que se utiliza. Hagamos una prueba. Escojamos diez imágenes de la Historia de la Fotografía que nos interesen particularmente. ¿Sabremos decir con que cámara y que objetivo se tomaron? Puede que en algún caso sí, aunque en la mayoría será difícil conocer tales datos. La siguiente pregunta es: ¿Serían muy diferentes esas imágenes tomadas con otras cámaras u objetivos? Y una última para cada uno en particular: Mis imágenes, ¿las hace mi cámara o las hago yo?

6 Replies to “¿Nikon o Canon?, ¿Canon o Nikon?”

  1. Interesante artículo Carles.
    En mi caso, utilizo cámaras nikon más que nada porque mis ópticas tienen montura F y por ergonomía, ya que me he acostumbrado a la posición de los botones.
    En mi pueblo dicen: “no es el hacha, es el indio”

    1. Es verdad, también se dice aquéllo de “El hábito no hace al monje” y otras frases… Lo importante es plantearse si tenemos algo que explicar aparte de unas habilidades que se pueden adquirir de una forma más o menos universal.

  2. I jo que em pensava que en llegir l’artícle sortiria convençut que tinc la millor càmera del món! 🙂 Evidentment, aquest comentari és una broma i m’alegra veure que les persones sàvies també són sensates. Crec que aquestes discusions són purament folklòriques. Estem davant de dos sistemes que funcionen de meravella, boníssims i crec que les diferències no són tan entre Canon o Nikon sinó que tal objectiu de Nikon es un pèl millor que el de Canon i tal altre és a l’inrevés. Igualment amb les càmeres.

    Jo faig bastants cursos de fotografia i la pregunta m’arriba una pila de vegades cada mes. I la meva resposta és que cadascú hauria de comprar un equip amb el que se senti còmode. Crec que les diferències vénen més per aquesta benda que no pas per la qualitat que ens poden oferir. I crec, sincerament, que obtenim més bones imatges si els dits ens van de manera instintiva allà on han d’anar que si hi hem de pensar. Per tant, la meva opinió és que ambdues marques són meravelloses i que són les diferències que podem trobar en la forma de treballar les que haurien de determinar l’elecció d’un sistema. Treballar còmode és un pas endavant en la qualitat dels resultats obtinguts.

    1. És un plaer estar d’acord amb un professional com tu, Francesc. Aquest aspecte que comentes de la comoditat en el treball és molt important, sobre tot si es ve d’un equipament anterior amb un sistema de comunicació amb l’usuari que ens ha avesat a uns costums. Què regulo amb el dit índex?, què amb el polze?, com m’adverteix la càmera que estic fent un bràqueting?, etc.

      Si haig de “pensar” en tot això, possiblement deixi de pensar en altres coses, amb l’afegit que aquestes operacions son repetitives i s’han de fer en totes les imatges. En canvi, la tria del subjecte a partir del conjunt i la composició, per exemple, exigeixen un esforç individualitzat per a cada imatge.

      I no cal dir que la nostre capacitat és limitada…

  3. mi modesta opinión, el problema no es tanto si una u otra marca, sino el conocimiento que se tenga de las prestaciones del equipo y las pautas de utilización que de él se haga. Cualquier otro razonamiento me parece demasiado propenso a alimentar rivalidades que si bien es comprensible a nivel de marcas y en términos de lucha por la cuota de mercado correspondiente, no me resulta tan razonable a nivel de usuarios que, en general, pagan por sus equipos.

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