Heliograbado, Parámetros de Calibración / Heliogravure, Calibration Issues


En la búsqueda de un mejor resultado, se van introduciendo pequeñas modificaciones de método en la práctica del heliograbado. Algunas son fruto de la re-lectura de textos clásicos, mientras que otras son consecuencia de hipótesis de trabajo que después de no pocas pruebas, se confirman con los resultados.

Cabe aquí insistir en el hecho de que ninguna discusión sobre la calidad del resultado se sustenta de forma sólida sin parámetros numéricos y objetivos que no dependan de la simple percepción visual. En este sentido, el uso de la escala de grises adjunta a la imagen del positivo transparente es imprescindible por varias razones que se describen a continuación: 1) Control densitométrico del espesor de gelatina generado por la exposición a la luz UV. 2) Control visual de la progresión del grabado al ácido de la plancha. 3) Control densitométrico del resultado en la estampa.

Por razones ya explicadas en otros posts, para el trabajo con doble exposición a través de trama y transparencia positiva generada en impresora inkjet, deberían respetarse las siguientes cuestiones: a) La transparencia positiva debería imprimirse utilizando sólo aquellas tintas de la impresora que presenten una capacidad real de bloqueo de la luz UV empleada y en la proporción adecuada a su respectiva capacidad de bloqueo. b) La lectura densitométrica de la escala de grises impresa en la transparencia positiva debe mostrar una progresión lineal en densidad. c) El tiempo de exposición empleado debe ser el mínimo necesario para generar un grosor de gelatina suficiente. Los parches de la escala deben diferenciarse completamente y su progresión ha de ser igualmente lineal en densidad. d) El grabado al ácido de la plancha debe dar como resultado una escala de grises lineal en densidad sobre la estampa.

No se contempla pues la aplicación de ninguna de las llamadas “curva de linealización” que se sugieren para muchas técnicas del Siglo XIX. Tanto la bibliografía disponible como la experiencia práctica demuestran que tanto la exposición de la gelatina bicromatada a la luz UV como la acción de corrosión del Cloruro de Hierro (III) sobre el Cobre tienen comportamientos completamente lineales. Cualquier desviación de este comportamiento ha de estar inducido por elementos externos a la exposición y/o al grabado con el ácido.

Un elemento importante en la combinación de parámetros que contribuyen a una buena calibración del método es el control del tiempo de exposición. Las diferentes lámparas UV adecuadas para el endurecimiento de la gelatina bicromatada experimentan envejecimiento progresivo y/o fluctuaciones en su emisión. En los aparatos de exposición de la industria de la artes gráficas, la presencia de una célula que controla la dosis real de UV emitida por la lámpara en cada momento, contribuye a estandarizar la exposición. Para instalaciones no industriales existen células de control externas (Ian Leake Studio) que permiten asegurar la constancia de la dosis de exposición. Por el contrario, si se utiliza una de estas lámparas sin un control de dosis de UV, no es posible estandarizar la relación entre tiempo de exposición y grosor de gelatina generado.

Otro de los elementos que introducen un factor de incertidumbre importante es el comportamiento del Cloruro de Hierro (III) durante el proceso de grabado al ácido. Una primera cuestión es la de la comprobación de la concentración en grados Baumé (ºBé). El rango de tolerancia permisible para una acción del ácido estandarizada es relativamente estrecho por lo que respecta tanto a su concentración como a la temperatura. En comprobaciones empíricas, el proceso no sufre variaciones importantes si se respetan márgenes de ± 0,1ºBé en concentración y ± 0,2ºC en temperatura. Los errores más habituales suelen ser la medición de la concentración a una temperatura inadecuada para el densímetro utilizado.

Un segundo parámetro a estandarizar en el uso del Cloruro de Hierro (III) es su progresivo agotamiento que acaba por influir en la profundidad del grabado y como consecuencia, de la carga de tinta y la densidad de la estampa. La bibliografía disponible recomienda diversas estrategias, aunque poco precisas y en muchos casos difíciles de adoptar para una instalación no industrial. En este sentido, la reducción del número de baños a emplear en el grabado al ácido de la plancha y su uso a “baño perdido” representan un gran avance en la estandarización de la profundidad de grabado. El uso de cubetas de fondo plano sin surcos y ajustadas en tamaño al de la plancha a grabar, permiten reducir la cantidad de ácido necesaria en cada grabado. En cualquier caso y si se pretende obtener un resultado acorde con la imagen original, el consumo de Cloruro de Hierro (III) compensa con creces la posible repetición de la plancha, dado que el Cobre es bastante más caro que el ácido, todo ello sin contar con la pérdida en tiempo generada por la necesidad de repetición.

Looking for better results, ther are some updating progressively added to the Heliogravure practice. Some are fruit of re-reading classic text, while other are a consequence of work hypothesis that, after not few trials, are endorsed by results.

It is there important to insist in the fact that any discussion about the quality of the results is not solidly supported without numerical and objective measures independent from visual perception. In this way, the use of a grayscale embeded to the positive transparency is essential for several reasons as follow: 1) Densitometric control about the thickness of gelatin generated by the exposure to the UV light. 2) Visual control of the etching progress. 3) Densitometric control on the final print.

Because of questions already explained in other posts, the work with double exposure through screen and inkjet printed positive transparency needs to be aware on the following things: a) The positive transparency would be printed using only those inks showing an actual capability to block the UV emitted by the light source and in the intended proportion related with its respective blocking power. b) The densitometric reading of the printed grayscale on the transparency must show a linear progession in density, c) The exposure time should be the minimum necessary to generate a gelatin thicknes showing all the grayscale steps and also equally distributed in density. d) The copperplate etching must allow for a result on the final print with a grayscale showing a linear density progress.

It is therefore not considered the use of one of the so called “linearization curve” suggested for several XIX Century processes. Both the bibliography available as the practical results and measurements show that the bichromated gelatin response to the UV light is completely linear. The same linear behaviour is also found in the etching with Ferric Chloride (III). Any departure of those linear behaviours should be induced by external issues to the exposure and/or etching.

An important factor in the combination of parameters contributing to a fine method claibration is the control of the exposure time. The diverse UV lamps suited for the bichromated gelatin hardening suffer of a progressive aging and/or fluctuations in its emission power. In the printing industry exposure fixtures, an UV measurement cell controls the actual UV dose emitted and contributes to standardize the exposure. For non industrial installations, there exist external UV control cells (Ian Leake Studio) allowing to ensure a constant UV dose of exposure. Conversely, if it is not used any UV dose control, it is not possible to standardize the relationship between exposure time and gelatine thickness.

Another thing introducing an important uncertainty factor is the behaviour of the Ferric Chloride (III) during the etching process. A first issue is the checking for the actual solution concentration in Baumé degrees (ºBé). The permissible tolerance range for an stable etching process is relatively narrow, both for temperature and concentration. By empirical verifications, the process do not suffer important variations in between margins of ± 0,1ºBé in concentration and ± 0,2ºC in temperature. The more usual errors relay on the concentration measurement at an idadequate temperature for the areometer in use.

A second parameter to standardize related with the use of the Ferric Chloride (III) is its progressive aging that affects the etching deep for a given time and therefore, to the ink load in the plate and the tone density in the final print. The bibliography reccommends several strategies, although inaccurate and in most cases not so easy to implement in non industrial facilities. In this sense, the reduction of the number of etching baths and the implementation of the only one use bath (lost bath) represents a fine advance in the etching standardization. The use of flat bottom etching trays only slightly larger than the copperplate, allows for a significant reduction in the amount of etching solution necessary. In any case and if the goal is to obtain a result as close as possible to the original image, the discarting of Ferric Chloride (III) solution more than compensate the copperplate repetition. Copper is fairly expensive than the etching solution. All that do not taking into account the time spent in repetitions.

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