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Restos Glaciares en el Macizo de la Maladeta II

Aprovechando el final de la temporada de verano y la época de máxima exposición de los restos glaciares en el Pirineo, el fin de semana pasado nos acercamos hasta el Valle de Barrancs en la cabecera del Ésera. En el extremo oriental del Plan de Aigualluts, las posibilidades de progresar son dos: a la izquierda, según el sentido de la marcha remontando el valle, el Valle de la Escaleta; a la derecha, el Valle de Barrancs. Antiguamente, ambos valles contenían respectivos glaciares que confluían en lo que hoy es el Plan de Aigualluts, que alojaba el llamado Glaciar del Ésera. Este glaciar, durante el Cuaternario, alcanzaba los 36km de longitud hasta la entrada norte del actual Congosto de Ventamillo, aguas abajo de la población del Run (ver el documento El último ciclo glaciar en el macizo de la Maladeta de R. Copons y J. Bordonau del Departament de Geologia Dinàmica, Geofísica i Paleontologia de la Universitat de Barcelona).

El inicio del Valle de Barrancs desde el Plan de Aigualluts es un corte erosionado por el río que después se ensancha y está sembrado de grandes bloques de granito arrastrados por el antiguo glaciar. A medida que se avanza, a la derecha aparece la cascada del Salterillo, desagüe del ibón del mismo nombre al sur del ramal occidental del Glaciar del Aneto. Algo más arriba, el valle presenta una protuberancia en la parte central. Este promontorio, el Turonet de Barrancs, tiene a su izquierda el desagüe del Ibón de Barrancs y a su derecha un pequeño collado por donde pasa el camino que remonta el valle. Antes de llegar al collado, en unos llanos herbosos, quedamos situados frente al ramal oriental del Glaciar del Aneto (Imagen 1).

Imagen 1. Vista frontal del ramal oriental del Glaciar del Aneto desde el Valle de Barrancs (hacer click en la imagen para ver una versión ampliada).
Imagen 1. Vista frontal del ramal oriental del Glaciar del Aneto desde el Valle de Barrancs (hacer click en la imagen para ver una versión ampliada).

La Imagen muestra, en primer término, bloques de granito procedentes de la morrena frontal del glaciar durante la Pequeña Edad del Hielo (PEH). En la parte superior de este caos de rocas, las lajas pulidas por la erosión de la masa de hielo al deslizarse por la ladera quedan encajonadas por la morrena oriental y un torrente formado por la erosión de las aguas de fusión del actual glaciar. La citada morrena es objeto de estudio en el post La Imagen como Contenedor de Datos II. La forma de este conjunto de lajas permite apreciar la configuración que tuvo la lengua del glaciar durante éste último período glacial. Arriba, a la izquierda, la antecima del Pico de Aneto y la Punta Oliveras. En el centro, la depresión del Collado de Coronas y a su derecha, los picos de Coronas y del Medio.

Continuando valle arriba, el camino, un laberinto de hitos entre el amontonamiento de grandes bloques de granito, accede a la Colladeta de Barrancs (2.481m) y ganando un pequeño desnivel a la izquierda (E), sube hasta el hito que marca la cima del Turonet de Barrancs (2.508m) que como se ha comentado anteriormente, divide el valle en dos ramales. Desde la cima se tiene una visión aérea del Ibon de Barrancs en la depresión más oriental (Imagen 2). Sus aguas, verdosas al final de la estación calurosa, dejan entrever su poca profundidad debida a las aportaciones de sedimentos provocados por el deshielo y las precipitaciones en la parte superior del valle.

Como la mayoría de los ibones de este sector de los Pirineos, su origen debe situarse en la formación de una cubeta de sobre-excavación al encontrar el antiguo glaciar un terreno más blando debajo de la masa de hielo. Al retirarse el glaciar, la cubeta se llenó del agua de fusión originándose así una reserva en el transcurso del torrente, el actual ibón. Hoy, tal y como se observa en la cabecera del lago a la derecha de la imagen, la aportación de sedimentos causada por la erosión prosigue el proceso de colmatación que ha de culminar en el relleno total de la cubeta y la consiguiente desaparición del ibón. Esta fase final dará como resultado un llano fértil de material sedimentario al estilo del que hoy forma el Plan de Aigualluts, aguas abajo del mismo valle.

Imagen 2. Ibón de Barrancs desde la cima del Turonet del mismo nombre (hacer click en la imagen para ver una versión ampliada).
Imagen 2. Ibón de Barrancs desde la cima del Turonet del mismo nombre (hacer click en la imagen para ver una versión ampliada).

Desde la Colledeta de Barrancs, en la depresión opuesta al ibón, se puede observar perfectamente el sistema de morrenas fronto-laterales del antiguo Glaciar de Tempestades, hoy en fase de extinción (Imagen 3).

GlaciarTempestades_ColladetaBarrancs
Imagen 3. Collado y cresta de Salenques sobre las morrenas del Glaciar de Tempestades (hacer click sobre la imagen para ver una versión ampliada).

La imagen muestra, casi en el centro de su parte superior, una cima secundaria que algunos mapas nombran Agulla de Salenques (2.928m). A su derecha, el Coll de Salenques, donde se inicia la famosa cresta de Salenques, una de las escaladas clásicas de los Pirineos. Esta cresta culmina en el Pico de Margalida, ya fuera del margen derecho de la imagen. Justo debajo de la citada cresta se puede observar claramente la morrena de la Pequeña Edad del Hielo en forma de arco del Glaciar de Tempestades. En el centro del arco de piedra suelta, las lajas pulidas por la erosión del hielo.

Una visión más completa de los restos de los dos glaciares observados en esta excursión se obtendría ascendiendo al Pico de Aigualluts y la Tuca de Barrancs. Desde el primero se observaría el ramal oriental del Glaciar del Aneto con un punto de vista frontal similar al mostrado en la Imagen 1 aunque más elevado, lo que permitiría apreciar mejor el resto glaciar actual en las inmediaciones del Collado de Coronas. Desde la Tuca de Barrancs o desde el collado que lo separa del Pico de Salenques, la observación del Glaciar de Tempestades sería prácticamente frontal y quizá se tendría una visión casi completa del Glaciar de Barrancs y su sistema de restos morrénicos. La Imagen 4 muestra la fotografía de satélite del sector comentado con indicación de los emplazamientos citados (Google Earth).

GoogleEarth_Aneto_Barrancs
Imagen 4. Fotografía de satélite (Google Earth) del sector comentado en el post. Ver la Leyenda de las indicaciones en el texto (hacer click sobre la imagen para ver una versión ampliada).

Leyenda de las indicaciones de la Imagen 4:

  1. Valle de Barrancs. Punto de vista de la Imagen 1 (2.350m).
  2. Pico de Aneto (3.404m).
  3. Collado de Coronas (3.208m).
  4. Morrena y base rocosa pulida del ramal oriental del Glaciar del Aneto durante la PEH (Imagen 1).
  5. Colladeta de Barrancs (2.481m) y punto de vista de la Imagen 3.
  6. Turonet de Barrancs (2.508m) y punto de vista de la Imagen 2.
  7. Ibón de Barrancs (2.380m), (Imagen 2).
  8. Tuca de Barrancs (2.884m).
  9. Pico de Salenques (2.995m).
  10. Collado de Salenques (2.809m), (Imagen 3).
  11. Cresta de Salenques, (Imagen 3).
  12. Pico de Margalida (3.239m).
  13. Pico de Tempestades (3.278m).
  14. Glaciar de Tempestades durante la PEH (Imagen 3).
  15. Glaciar de Barrancs durante la PEH.
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Restos Glaciares en el Macizo de la Maladeta I

Figura 1. Valle de Barrancs, Pico de Aneto y Cuello de Coronas desde el Plan de Aigualluts.
Figura 1. Valle de Barrancs, Pico de Aneto y Cuello de Coronas desde el Plan de Aigualluts (hacer click en al imagen para ver una versión ampliada).

En el anterior post La Imagen como Contenedor de Datos II se muestra la posibilidad de utilizar las imágenes y los recursos TIC para conocer, aunque sea aproximadamente, las dimensiones de algunos de los objetos representados. La imagen utilizada en el ejemplo fue tomada desde el Plan de Aigualluts a las 09:09 el 14 de septiembre de este mismo año (Figura 1). A mediados de septiembre, a pesar de venir de un invierno con abundantes precipitaciones, las masas glaciares visibles son las que realmente se pueden calificar de permanentes y son las que en realidad conforman el glaciar.

En la fotografía, la masa glaciar está recubierta por una precipitación de nieve reciente y de ahí la limpieza del color blanco que se aprecia. Aún así, el frente del glaciar puede situarse aproximadamente por encima de una barrera rocosa horizontal visible debajo del Cuello de Coronas. Por debajo de esta barrera de rocas, la presencia de nieve es sólo debida a la citada precipitación de días atrás pero no constituye en modo alguno una masa permanente. La morrena de la Pequeña Edad del Hielo se halla situada mucho más abajo del actual frente glaciar.

Si la comparamos ahora con una imagen tomada por el pirineísta Maurice Gourdon el 31 de agosto de 1875 desde la Tuca de Bargás (Figura 2), la diferencia de masa glacial es evidente. Gracias al punto de vista más lateral, en ella puede observarse cómo el extremo visible de la lengua del glaciar alcanza el mismo nivel que la citada morrena analizada en el post anterior y perfectamente visible algo por encima del centro de la imagen. Una parte algo más retrasada del frente del glaciar mantiene todavía contacto, al final de la temporada de verano, con la parte superior de la citada morrena.

Figura 2. Glaciar del Aneto desde la Tuca de Bargás, tomada por Maurice Gourdon el 31 de agosto de 1875. Cortesía del PyrenMuseu de Salardú/Naut Aran (hacer click en la imagen para ver una versión ampliada).
Figura 2. Glaciar del Aneto desde la Tuca de Bargás, tomada por Maurice Gourdon el 31 de agosto de 1875. Cortesía del PyrenMuseu de Salardú/Naut Aran (hacer click en la imagen para ver una versión ampliada).

En el post anterior La Imagen como Contenedor de Datos II se comentaba la posibilidad de apreciar en las imágenes o visitar sobre el terreno los vestigios que quedan del pasado glaciar de los Pirineos. En este quiero poner en relieve la importancia de la conservación de las imágenes que los primeros pirineístas como Maurice Gourdon tomaron de estos parajes, tanto por su valor patrimonial como por los datos que aportan de la evolución en la morfología de la montaña. En este sentido, el fondo disponible en el PyrenMuseu de Salardú, es un magnífico ejemplo. Las imágenes de Gourdon no sólo son meritorias por la dificultad que representó tomarlas con los medios disponibles en la época y los parajes que nos muestran, sino porque una mayoría de ellas están fechadas. Esta datación, en el caso de la imagen mostrada, permite que la masa glaciar visible en la misma pueda calificarse de permanente.

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La Imagen como Contenedor de Datos II

Figura 1. Valle de Barrancs, Pico de Aneto y Cuello de Coronas desde el Plan de Aigualluts.
Figura 1. Valle de Barrancs, Pico de Aneto y Cuello de Coronas desde el Plan de Aigualluts (hacer click sobre la imagen para ver una versión ampliada).

En el post La Imagen como Contenedor de Datos se mostraban alguna de las posibilidades que ofrece el carácter discreto de las imágenes digitales por lo que respecta a la obtención de datos a partir de la propia imagen. Analizaremos en este post con el mismo título una imagen tomada desde el Plan de Aigualluts durante una excursión al Valle de la Escaleta. La imagen se tomó con una cámara Fujifilm X100 equipada con su objetivo de 23mm y muestra el inicio del Valle de Barrancs desde el Plan de Aigualluts con el Pico de Aneto en la parte superior (Figura 1).

La posición del Sol y la dirección de sus rayos respecto del paisaje permiten observar con claridad un amontonamiento perfectamente alineado de rocas en el centro de la parte superior de la imagen (ver círculo indicativo en la Figura 2). Este amontonamiento regular de rocas sueltas corresponde a una morrena lateral del antiguo Glaciar del Aneto.

Figura 2. El círculo en rojo indica la posición de una morrena lateral del antiguo Glaciar del Aneto.
Figura 2. El círculo en rojo indica la posición de una morrena lateral del antiguo Glaciar del Aneto (hacer click sobre la imagen para ver una versión ampliada).

Alineada con la máxima pendiente, su espinazo indica la dirección aproximada de la masa de hielo al desplazarse en ligera curva hacia el torrente de Barrancs durante la denominada Pequeña Edad del Hielo, fechada entre los siglos XIV al XIX o XVI a XIX según los autores. El documento El último ciclo glaciar en el macizo de la Maladeta de R. Copons y J. Bordonau del Departament de Geologia Dinàmica, Geofísica i Paleontologia de la Universitat de Barcelona, explica cómo los últimos períodos glaciales afectaron a esta región de los Pirineos y qué rastros se pueden observar hoy de esta actividad. En la pág. 57 del mismo se muestra un mapa de posición de diferentes accidentes geológicos de la región donde se incluye la citada morrena lateral del Glaciar del Aneto.

Con la excusa que nos presta el testimonio de la morrena en una localización en la que nadie que viva en la actualidad, por mayor que sea, ha podido ver nunca la lengua del glaciar, vamos a aprovechar la imagen para hacer un cálculo aproximado del espesor de hielo que alcanzó como mínimo en este punto. La posición algo descentrada de la morrena respecto del encuadre permite observar una de sus pendientes laterales, la de poniente, y en ella las canales de derrumbe de las rocas que la componen. Estas canales de derrumbe marcan una dirección ortogonal al eje principal de la morrena, que utilizaremos para realizar las medidas sobre la imagen.

Sector_Morrena_Imatge_Mesures
Figura 3. Indicación de las medidas de altura en píxeles tomadas sobre la imagen de la morrena (hacer click sobre la imagen para ver una versión ampliada).

Dado que el plano del sensor se hallaba completamente vertical en el momento de la toma, no hay fuga en las líneas verticales de la imagen y pueden por lo tanto tomarse medidas verticales sobre la misma. Tomando como referencia las mencionadas canales de derrumbe, se han tomado tres medidas en píxeles de la altura de la estructura, tal y como se indica en la Figura 3. La primera medida se ha tomado a la altura de la cúspide del primer término de la morrena, la segunda a aproximadamente la mitad de su longitud y la tercera en el extremo superior. Relacionando estas medidas en píxeles con el pitch del sensor de la Fujifilm X100 (0,0055mm), se ha calculado el tamaño de las correspondientes imágenes sobre el sensor en el momento de la toma. Para calcular estas alturas en la realidad es necesario conocer el valor del aumento lateral (m) para cada uno de los tres puntos de medida.

Figura 4. Imagen de la morrena en la ortofoto de Google Earth. En el sentido del desplazamiento del glaciar, la estructura toma una dirección NNE. (Hacer click sobre la imagen para ver una versión ampliada).
Figura 4. Imagen de la morrena en la ortofoto de Google Earth. En el sentido del desplazamiento del glaciar, la estructura toma una dirección NNE (hacer click sobre la imagen para ver una versión ampliada).

Para ello se ha localizado la morrena en la ortofotografía de Google Earth (Figura 4) y se han tomado sobre ella medidas de las correspondientes distancias sobre el plano desde el punto de toma, el Plan de Aigualluts; estas distancias son las respectivas distancias objeto, u1, u2 y u3. También tomamos de la misma ortofotografía la longitud de la morrena sobre el plano y los datos de cota de los extremos de su espinazo.

Para el cálculo del aumento relacionamos la longitud focal del objetivo (23mm) con las tres distancias objeto. Dado que las distancias objeto son  de más de dos kilómetros y la distancia focal es de sólo 23mm, tomamos la aproximación de igualar la longitud focal del objetivo con la distancia imagen v según la Ecuación I.

Ecuación I
Ecuación I
Ecuación II
Ecuación II

Disponiendo del valor del aumento para cada zona de medida y del tamaño de las imágenes sobre el sensor calculadas anteriormente, deducimos las dimensiones de las tres alturas del talud de rocas despejando el tamaño del objeto (O) de la Ecuación II. En la Tabla 1 se muestran los datos manejados y valores obtenidos.

Tabla 1
Tabla 1

Una vez obtenidos estos tamaños es necesario todavía calcular el grosor de la morrena en cada punto de medida sobre una perpendicular al terreno. Para facilitar la comprensión de la geometría implicada, se confecciona el gráfico que se muestra en la Figura 5 en el que se emplazan los tres triángulos rectángulos correspondientes a las mediciones sobre la morrena.

El triángulo de mayor tamaño se corresponde con las dimensiones de la morrena:

    • El cateto horizontal (377m) se toma de la medición sobre la ortofotografía de Google Earth.
    • El cateto vertical (157m) se deduce de la diferencia de cota de los extremos de la morrena.
    • La hipotenusa representa el espinazo de la morrena.

Los tres triángulos rojo, verde y azul se dibujan a partir de las alturas de la morrena en los tres puntos de medida calculadas anteriormente (Figura 3). Una vez emplazadas dichas alturas (catetos verticales), se trazan los correspondientes catetos horizontales hasta la hipotenusa del triángulo mayor. Sus dimensiones se calculan a partir de la razón de proporcionalidad que se puede establecer con el triángulo de mayor tamaño ya que todos los triángulos rectángulos presentes en el esquema son semejantes. Una vez conocido el valor de los dos catetos y de la hipotenusa de los tres triángulos rojo, verde y azul, se procede a calcular sus correspondientes alturas (en gris) que indican a su vez el grosor de la morrena en cada punto de medida.

Figura 5. Esquema para el cálculo de los grosores de la morrena medida sobre sendas perpendiculares al terreno. (Hacer click sobre la imagen para ver una versión ampliada).
Figura 5. Esquema para el cálculo de los grosores de la morrena medida sobre sendas perpendiculares al terreno e indicadas en gris (hacer click sobre la imagen para ver una versión ampliada).

El resultado es de 21,5m en la parte más cercana de la morrena, 27,1m en su punto medio y 15,1m en el extremo más alejado del punto de vista. El promedio es de 21,2m. El espesor medio de hielo de la lengua del glaciar en este punto pudo ser algo superior pero en cualquier caso éste es el valor aproximado en el punto de contacto con la morrena producida por su avance.

Aunque los cálculos realizados acumulan un cierto grado de error a causa de la gran disparidad entre la cantidad de unidades de medida disponibles, los píxeles en la imagen, y la magnitud de las distancias implicadas, no dejan de proporcionar una idea de la gran diferencia de aspecto que debía presentar el Glaciar del Aneto en la primera mitad del Siglo XIX, con respecto a sus dimensiones actuales. Imaginemos una lengua de hielo que llegaba casi al torrente de Barrancs con un espesor de al menos 20m de hielo.

Aún así y viéndolo desde un punto de vista optimista, aunque hoy ya no podamos contemplar estas grandes masas de hielo que se deslizaron por los altos valles pirenaicos, quedan sobre el terreno suficientes testigos como ésta y muchas otras morrenas que bien merecen una excursión. Algunas de ellas, como las dos laterales del Glaciar de Barrancs, son fácilmente identificables en las ortofotografías de Google Earth.