Restos Glaciares en el Macizo de la Maladeta I


Figura 1. Valle de Barrancs, Pico de Aneto y Cuello de Coronas desde el Plan de Aigualluts.
Figura 1. Valle de Barrancs, Pico de Aneto y Cuello de Coronas desde el Plan de Aigualluts (hacer click en al imagen para ver una versión ampliada).

En el anterior post La Imagen como Contenedor de Datos II se muestra la posibilidad de utilizar las imágenes y los recursos TIC para conocer, aunque sea aproximadamente, las dimensiones de algunos de los objetos representados. La imagen utilizada en el ejemplo fue tomada desde el Plan de Aigualluts a las 09:09 el 14 de septiembre de este mismo año (Figura 1). A mediados de septiembre, a pesar de venir de un invierno con abundantes precipitaciones, las masas glaciares visibles son las que realmente se pueden calificar de permanentes y son las que en realidad conforman el glaciar.

En la fotografía, la masa glaciar está recubierta por una precipitación de nieve reciente y de ahí la limpieza del color blanco que se aprecia. Aún así, el frente del glaciar puede situarse aproximadamente por encima de una barrera rocosa horizontal visible debajo del Cuello de Coronas. Por debajo de esta barrera de rocas, la presencia de nieve es sólo debida a la citada precipitación de días atrás pero no constituye en modo alguno una masa permanente. La morrena de la Pequeña Edad del Hielo se halla situada mucho más abajo del actual frente glaciar.

Si la comparamos ahora con una imagen tomada por el pirineísta Maurice Gourdon el 31 de agosto de 1875 desde la Tuca de Bargás (Figura 2), la diferencia de masa glacial es evidente. Gracias al punto de vista más lateral, en ella puede observarse cómo el extremo visible de la lengua del glaciar alcanza el mismo nivel que la citada morrena analizada en el post anterior y perfectamente visible algo por encima del centro de la imagen. Una parte algo más retrasada del frente del glaciar mantiene todavía contacto, al final de la temporada de verano, con la parte superior de la citada morrena.

Figura 2. Glaciar del Aneto desde la Tuca de Bargás, tomada por Maurice Gourdon el 31 de agosto de 1875. Cortesía del PyrenMuseu de Salardú/Naut Aran (hacer click en la imagen para ver una versión ampliada).
Figura 2. Glaciar del Aneto desde la Tuca de Bargás, tomada por Maurice Gourdon el 31 de agosto de 1875. Cortesía del PyrenMuseu de Salardú/Naut Aran (hacer click en la imagen para ver una versión ampliada).

En el post anterior La Imagen como Contenedor de Datos II se comentaba la posibilidad de apreciar en las imágenes o visitar sobre el terreno los vestigios que quedan del pasado glaciar de los Pirineos. En este quiero poner en relieve la importancia de la conservación de las imágenes que los primeros pirineístas como Maurice Gourdon tomaron de estos parajes, tanto por su valor patrimonial como por los datos que aportan de la evolución en la morfología de la montaña. En este sentido, el fondo disponible en el PyrenMuseu de Salardú, es un magnífico ejemplo. Las imágenes de Gourdon no sólo son meritorias por la dificultad que representó tomarlas con los medios disponibles en la época y los parajes que nos muestran, sino porque una mayoría de ellas están fechadas. Esta datación, en el caso de la imagen mostrada, permite que la masa glaciar visible en la misma pueda calificarse de permanente.

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